El irlandés, sic transit gloria mundi

En una residencia de ancianos (católica, por supuesto), Scorsese nos lleva de la mano marcando con la cámara los pasos que nos lleva hasta Frank. Al sentarnos junto al viejo irlandés, este comienza a contar cómo transcurrían los días por entonces. No se fija curiosamente en lo mal que iban las cosas tras la guerra, en cómo había que ganarse el pan como malhechores de poca monta. No, Frank O’Sheeran prefiere hablar de su mujer Reene, de su amigo Russell y de su esposa de cuyo nombre no consigo acordarme.…

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