Casi 40, entre charlas y canciones

Tuvieron que pasar más de quince años para que David Trueba viese reconocido su talento por el gran público y la Academia de Cine. Hasta Vivir es fácil con los ojos cerrados su carrera se había mantenido en un limbo en el que, a pesar de contar con un cierto consenso crítico, no había llegado a cuajar comercialmente. Su cine siempre se había mantenido en unos márgenes con los que claramente el público no conectaba: Soldados de Salamina, Madrid, 1987 o incluso la marciana Obra maestra daban cuenta de un…

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