Aprendiendo a conducir, romance insípido

Muy lejos parecen quedar los tiempos gloriosos en los que Isabel Coixet era considerada la mejor directora de cine español. Atrás quedaron sus consideradas obras cumbre como Mi vida sin mí o La vida secreta de las palabras, y pese a sus intentos frustrados de distanciarse de su estilo con obras como la desastrosa Mi otro yo, Coixet sigue repitiendo una misma fórmula narrativa, cada vez de forma más arquetípica, más insignificante e insulsa. Aprendiendo a conducir se adapta perfectamente al estilo de película romanticona estadounidense que incorpora ciertos componentes…

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