Solo nos queda bailar, libertad en la tradición

No hay sexualidad en el baile georgiano. No hay tampoco lugar para la individualidad, ni para la debilidad. Hay tradición, hay orgullo por la patria. Y nada más. Eso lleva Merab, nuestro protagonista, aprendiendo toda su vida. Todos sus años de entrenamiento han sido dedicados a tratar de transmitir la fuerza y monumentalidad de un país que no le permitirá ser quien es. Irakli, un nuevo bailarín, se convertirá en su rival para formar parte del Elenco Nacional Georgiano, pero poco a poco desarrollarán una relación romántica a escondidas. En…

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