Carmen y Lola, la jaula en la piel

El espíritu neorrealista de tantas producciones españolas de bajo presupuesto llega a agotarme hasta el punto de tomar prejuicios en cuanto veo una cámara en mano. No hay que desmerecer en absoluto este estilo, pero acogerse a una misma fórmula tantas veces acaba por desgastar las formas. Raras han sido las excepciones: Julia Ist o Verano, 1993 supieron convencerme casi sin esfuerzo del mismo modo que Carmen y Lola, ópera prima de Arantxa Echevarría, capturó mi atención a pesar de la familiaridad de su técnica.

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