The lady in the van, tengo una furgoneta amarilla

A finales del siglo XX Londres fue testigo de una historia singular. El escritor y dramaturgo Alan Bennett vecino del barrio de Camden Town, en Gloucester Crescent, convivió con una extraña anciana que llegó hasta su casa al principio como invitada convirtiéndose quince años después en amiga  y compañera. Siguiendo su innato sentido de hospitalidad y de humanidad dejó que la señora Shepperd, una señora mayor con aspecto, formas y costumbres de indigente, enferma del síndrome de Diógenes, se alojara en el patio de su propiedad proporcionándole cobijo y cubriendo…

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