Monos, jugando a la guerra.

Al poco de empezar Monos, cuando aún se mueve en un estado casi onírico en el que no sabemos si estamos viendo un campamento adolescente, unas prácticas de guerra o algo que aún no logramos ubicar, el comandante presenta una vaca lechera y la llama “Chakira”. Entonces parecen abrirse las nubes y piensas “Ah, claro. Es una comedia a su manera”. Nada más lejos de la realidad: fuera de esta concesión al humor, la película no permite que vuelvas a sonreír, escondiendo la brutalidad de lo que está ocurriendo con…

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