Super, esto no es Kick-Ass

Cuando me enteré de que estaban preparando otra película de gente normal que se vuelve superhéroe urbano me alegré un montón. Pensar en que pudieran crear algo similar a Kick-Ass era cuanto menos una buena noticia y más viendo que en el reparto aparecían Rainn Wilson y Ellen Page (entre otros).

Sin embargo debo reconocer que el resultado final de Super me ha dejado un poco descolocado. Esto no es Kick-Ass y realmente se parece bien poco a esta última. Quizás lo único que comparten es la premisa inicial, unas personas que por un motivo u otro deciden hacer una labor que parece que nadie está dispuesto a hacer.

Super es un drama, aunque a veces parezca lo contrario, y pretende ser un drama intimista. Se nos intenta meter con calzador las bondades del personaje principal, que comprendamos los motivos que le llevan a actuar de la forma que lo hace, pero yo lo único que veo es a un demente con un disfraz dando hostias sin ton ni son.

El personaje de Ellen Page tampoco es una gran maravilla, otra loca que casualmente se cruza en el camino de Frank y que comparte sus gustos. Este personaje, sin embargo, no está tan detallado y desconocemos nada de su vida, solo que trabaja en una tienda de comics y que es otra perturbada.

A veces me daba la impresión de que todo estaba un poco metido con calzador. Al contrario de Kick-Ass, en la que sabemos que todo lo que se narra es irreal, un puro juego o el delirio del director, en Super tratan de hacernos creer que lo que nos cuentan podría pasar cuando si razonamos un poquito el argumento hace aguas por todas partes.

Pese a todo Super es una película muy digna, con buenas interpretaciones y algunas escenas muy divertidas aunque no memorables. Pero bueno, tampoco es que todas las películas que veamos tengan que ser recordadas por siempre, pero ese es otro tema que algún día trataremos.