Sucker Punch: Parece que aun no estamos preparados

Uno de los eslóganes con los que se vendía este Sucker Punch era “You wil be unprepared” que en el cartel español se traducía como “No estarás preparado”. Y parece ser que es lo que ha pasado con esta película: segundo puesto en la taquilla americana con unos escasos 19 millones de dólares, séptimo puesto en España por debajo de Esta abuela es mi padre. Palos de la crítica sesuda por todos lados e incluso por parte de muchos aficionados al cine de acción y fantasía que, en un momento dado, podrían haber sido más complacientes con este tipo de películas.

¿Qué ha hecho Zack Snyder mal para merecer este escarnio? Pues ha hecho la película que le ha dado la gana y brindo por él. Ha hecho la película de acción y fantasía más libre que recuerdo haber visto en mucho tiempo. Sin complejos ni excusas. Con valentía y, por qué no decirlo, un poco de espaldas al público. Y quizás no estábamos preparados para eso.

Sucker Punch cuenta, porque esto es un cuento, cómo Baby Doll idea un bizarro plan para escapar del sanatorio mental en el que se encuentra recluida. Y ya desde los primeros minutos Snyder empieza a descolocar al personal con un par de filigranas narrativas en las que si no entras te quedas fuera. Lo que viene tras el internamiento de Baby Doll es una sucesión de pruebas a superar al más puro estilo videojuego. Snyder no disimula la estructura episódica y cada nivel supone una nueva estética, un nuevo género y un nuevo malo final. Y parece que esto no ha gustado. Como he dicho: o entras o no entras. Sin medias tintas.

Que Sucker Punch es un festín audiovisual como pocos es algo que nadie podrá negar. Snyder pone tanto mimo en cada plano que se eleva claramente por encima de la media de los directores actuales. En un mundo, el del cine de acción, lleno de directores cortaplanos sin personalidad se agradece un realizador que te deje ver lo que está pasando. Que veas la vida de la pelea y que se permita el lujo de solucionar una compleja escena (la lucha con los robots) en prácticamente un plano secuencia.

No estamos ante una película perfecta, tiene sus desfallecimientos y carencias. Los personajes podrían estar mejor desarrollados y las actrices no dejan de ser bonitas perchas sin demasiado alma. Pero esto no desmerece el hecho de que Sucker Punch sea una de las propuestas más radicales que nos ha llegado desde un gran estudio en mucho tiempo. La libertad es lo que tiene. Y si no que se lo pregunte a Aronofsky y su abortado The Wolverine.