Sitges 2015: Tag, mundos violentos

Durante sus treinta años de carrera, el director nipón , ha conseguido hacerse un hueco entre los mejores directores del país asiático. Su última película, Tag, mezcla la estética del videojuego con la construcción de realidades paralelas y juegos temporales. El film narra la historia de una joven muchacha que es víctima de situaciones totalmente surrealistas y violentas. Cada vez que sobrevive a una se traslada a una nueva realidad paralela (en la que a veces cambia su nombre o físicamente) hasta que vuelve a sucederle otra situación violenta y se vuelve a iniciar el ciclo. Las líneas temporales a partir de las que se estructura la película recuerdan a niveles de videojuego que deben superarse. Todos los conflictos a los que se somete la protagonista se unen a través de dos constantes: la sangre y la .

Tag (Riaru onigokko)

Tag, tiene un arranque espectacular, delirante y fascinante a partes iguales. Pero pese conseguir mantener durante los primeros minutos la incertidumbre y tensión ante los momentos surrealistas que ofrece, el film acaba perdiendo fuelle progresivamente y navegando sin un rumbo claro precipitándose a un callejón sin salida. Tag es una buena obra experimental desde un punto de vista narrativo y estructural, pero que no acaba de confeccionarse y solidificarse.