Sitges 2015: Bone Tomahawk, western clásico-moderno

Bone Tomahawk es uno de los films que parte con más posibilidades de ganar el premio  a mejor película de la sección oficial del presente festival de Sitges. Desde su bajo presupuesto y su modestia ha conseguido alzarse como uno de los mejores westerns de los últimos años. Por un lado ha sabido homenajear como es debido este género a través de los personajes y la estructura del relato. Cuatro hombres: el sheriff, su viejo ayudante, un cowboy implacable y un ganadero son los protagonistas del relato. Presenta pues, un esquema prototípico de personajes mil veces visto en los westerns clásicos de John Ford o Howard Hawks. Los cuatro emprenden un viaje para rescatar a la mujer del ganadero secuestrada por una misterios indios. Esta no deja de ser la misma premisa que la del mejor western de todos los tiempos, Centauros del desierto.

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Pero Bone Tomahawk no se conforma a reproducir solamente los esquemas clásicos del western (pese a hacerlo a la perfección) sino que se atreve a modernizarlos a través de la hibridación de géneros. El terror y sobre todo el gore están imbricados con el western y pese aparecer a cuenta gotas lo hacen de una forma sublime e impactante.

El éxito de Bone Tomahawk no solamente reside en su estructura y su hibridación de géneros, también está en su magnífica dirección de actores por parte del director novel S. Craig Zahler. Kurt Russell y Mathew Fox encabezan un reparto en el que absolutamente todos los actores están magníficos. Debido al bajo presupuesto la película cuenta con muy pocos elementos y escenarios, siendo los exteriores la fuente principal donde sucede la ación. Esto contribuye a que se desarrollen mejor y con más libertad las relaciones entre los personajes y a la vez transmitir sensación de realismo. Bone Tomahawk tiene todos los componentes para ser no solamente una de las mejores reproducciones del género sino también una de las más originales y atractivas.