Sitges 2015: Anomalisa, anomalía de la animación

Anomalisa es probablemente una de las mejores películas de animación de los últimos años en la que Charlie Kaufman ejerce de arquitecto de la película, no solo como guionista sino también como codirector. Una de las cosas más fascinantes del film es que la historia relatada podría haber funcionado sin ser una animación y en cambio, una vez acabado el film, uno se da cuenta que solo funciona con este género.

La gran fuerza de Anomalisa reside en un guión perfecto confeccionado por Kaufman y Dan Harmon (Rick and Morty, Community) que trata uno de los temas más difíciles de representar: la condición humana. Las mayoría de las obras que se acercan a este tema siempre acaban resultando pretenciosas o insignificantes. Anomalisa se introduce dentro de los pensamientos y sentimientos humanos a través de su personaje protagonista, un aclamado escritor casado cuya vida aparentemente estable esta llena de depresión y vacíos. La llegada de la anómala Lisa a su vida le hará reflexionar sobre ello e intentar afrontar todas sus preocupaciones.

Anomalisa

Aunque resulte paradójico si la película se hubiese realizado con actores de carne y hueso perdería toda su credibilidad y humanidad. La animación consigue distanciar al espectador lo suficiente para entender los conflictos descritos sin sentirse completamente cómplice. Por otro lado, la animación en stop-motion alcanza unos resultados de realismo jamás vistos en películas similares y una belleza estética que hacen de Anomalisa una verdadera joya de la animación.