Sitges 2014: I origins

Mike Cahill elabora una película que obliga al espectador a reflexionar sobre la vida, sobre el más allá, sobre aquello espiritual y sobre nuestra existencia. Y para ello se vale de algo totalmente paradójico: la ciencia. Ian es un estudiante de biología molecular y a través del estudio de la evolución del ojo humano quiere refutar cualquier teoría religiosa que defienda la existencia de un Dios. Ian se enamora de una persona totalmente contraria a sus ideales, una joven que cree en la reencarnación y la espiritualidad. Ambos se separarán de una forma abrupta y Ian descubrirá muchos años después que existen personas de diferentes generaciones con una misma estructura del iris (algo totalmente imposible) que comparten mismos gustos, mismos defectos, mismos pensamientos.

I origins

La clave del buen funcionamiento de I origins es su historia solida y su estructura narrativa milimetrada. La narración se ve acompañada por una estética puramente comercial y poco innovadora. Pero el sentido filosófico que desprende la obra atrae al espectador y durante los minutos de metraje quizás cambie su forma de ver y entender las cosas.

Entre el buen reparto destaca Michael Pitt como protagonista, actor de la serie Broadwalk Empire; y Steven Yeun, el chico coreano de The walking dead. I origins es un buen producto comercial de ciencia ficción que por lo menos no solamente te entretiene sino que también te emociona y te invita a reflexionar durante y después de la película.