Sin límites, hasta lo absurdo

Hay ciertas películas que se estrenan sin un mayor interés que entretener al personal. No pretenden convertirse en obras maestras de la historia ni mucho menos, aunque si lo consiguen pues no estaría de más. En esa categoría de película se podría incluir a Sin límites, la nueva película de Bradley Cooper y Robert De Niro.

Sin límites narra la historia de Eddie Morra, un escritor bastante perdido en esta vida. No le salen las palabras para escribir su libro, su novia le ha dejado, no tiene un duro, su pelo es un desastre y viste fatal. Sin embargo un día se cruza con su excuñado y como si de un milagro se tratara éste le habla sobre una nueva medicina aún no comercializada que te ayuda a sacarle el 100% de rendimiento a tu cerebro. Gracias a esta medicina Eddie empieza a ver como poco a poco su vida va cambiando a mejor.

El planteamiento de por si es bastante interesante. Reconozco que cuando leí la sinopsis antes de ir al pase pensé que de aquí podrían salir cosas guay, sobre todo si en la trama estaba Robert De Niro. Sin embargo estaba bastante equivocado y lo que allí me encontré fue un cúmulo de absurdos que consiguieron que me entraran ganas de morir (esto es una exageración).

De Bradley Cooper sabemos que no podemos esperar una actuación de Oscar. El hombre hace lo que puede y en según que géneros, como la comedia o la comedia romántica, aguanta el tipo, pero en cuanto lo pones en un personaje con matices drámaticos se descubre el pastel. De Robert De Niro uno espera pues que haga magia, ni más ni menos, pero lamentablemente parece que últimamente solo le interesan papeles simplones y que no aportan nada. El personaje de Robert De Niro aparece un máximo de 20 minutos en toda la película, y no es que las aportaciones que hace sean interesantes, de hecho si eliminamos a su personaje el resultado de la película sería el mismo.

Llegados a cierto punto Sin límites se convierte en un ir y venir de escenas sin sentido y de lo más predecibles para todo el mundo que no se acabe de caer de un guindo. Visualmente tiene cosas interesantes, pero para eso que hubieran hecho un videoclip y no una película de dos horas.

Por otro lado la película se mete en un terreno un poco pantanoso, y es en el de dar clases de lo que está bien y lo que no. Todos sabemos cuales son los efectos de las drogas, no hace falta que nos lo muestren en una película y mucho menos de una forma tan cutre. Además se saca de la manga algún que otro personaje para enseñarnos esto.

Lo peor, ya si cabe, es el final, que se cree el pobre director que dejando un final abierto la gente se va a ir muy pensativa a su casa y a meterse en foros a descifrar que quiere decir. Siento decirle que no, señor director, a la gente le importa un bledo el final, aunque comprendo que lo haya hecho así, porque se había metido en tal fregado que ya no sabía ni por donde salir.

En fin, tampoco quiero alargar esto mucho más. Sin límites se estrena el 8 de abril (la semana que viene) en España, y personalmente y bajo mi punto de vista, podéis ahorraros lo que cuesta la entrada para ver esto.