SEFF 2015: THE OTHER SIDE, BERSERKER, TALLER CAPUCHOC…

The Other Side

THE OTHER SIDE

La visión desoladora y desesperanzada que ofrece Roberto Minervini de la cara más oculta de la sociedad americana se divide en dos capítulos diferenciados: drogas y armas. El acercamiento cuasi documental al marginal devenir de los habitantes de una Lousiana devastada es crudo e incómodo: pobreza entre caravanas, adictos a la heroina, stripers embarazadas, excombatientes alcohólicos, fanáticos de la guerra. Y aunque la exhibición sea frontal y casi sin filtros de optimismo, hay cierto aire de humanidad, afecto y empatía que se agradece para sobrellevar el chute. The Other Side no ofrece nada nuevo bajo el sol, muestra más que aporta, y jamás será la película favorita de Obama.

Berserker

BERSERKER

Este entretenimiento, barato y efectivo, en torno a un misterioso asesinato funciona a la perfección dentro de sus limitaciones y carencias. Pablo Hernando dirige Berserker, una cinta de género, donde el suspense y el humor se alían y dan como resultado una novelilla agradable y pintona de esas para pasar el rato. Si pasamos por alto ciertos clichés bastante sobados entorno al mundo del escritor (la página en blanco, la inspiración y los problemas económicos) y no nos molestamos porque la explicación final no complace en exceso, se puede disfrutar de este capítulo bastante fresco de un Se ha escrito un crimen patrio y con aires hipsters.

Taller Capuchoc

TALLER CAPUCHOC

Y ocurre aquí todo lo contrario que en Berserker, ya que Carlos Padial desmonta toda la tontería que rodea al mundo de los escritores, de los creadores modernuquis y del pomadeo artístico. El humor absurdo y las situaciones locas que rodean a este escritor normal que solo quiere beber café y anotar en su pequeña libreta, tienen mucha gracia y sacuden bajo esa forma de documental esquizoide. Y aunque a veces podría caer y ser partícipe de lo mismo que se está riendo, ser demasiado repetitiva y tener algún gag sin gracia, reconozco que tiene una broma en torno a Cortázar que me ha hecho llorar y ya con eso (con qué poco me basta) me doy por convencido.