Secuestrados, maravilla hecha en casa

El cine español no cuenta precisamente con el beneplácito del público. Parte de la culpa de que esto ocurra es de que durante años se ha hecho lo mismo, las mismas historias absurdas con diferentes actores (y ni eso muchas veces). Aunque también es cierto de que se esconden grandes joyitas por ahí si uno sabe buscar.

Precisamente eso es lo que pasa con Secuestrados, que es una joya bien escondida. Conocí algunos detalles de esta película hace tiempo pero no fue hasta el otro día, cuando mi hermano apareció con ella por casa y recordé que quería verla. Es una pena que propuestas así se pierdan en el olvido mientras que nos bombardean con ciertas películas que no aportan nada.

Si no sabéis nada de Secuestrados os resumo rápidamente el argumento: Una familia bien situada se muda a una nueva casa en las afueras. Cuando están dispuestos a disfrutar de su nueva casa allí reciben la visita inesperada de tres asaltantes dispuestos a todo para robarles.

El punto fuerte de la película es que su argumento nos suena muy de cerca. Lamentablemente no es raro ver en las noticias como familias son secuestradas por gente sin escrúpulos para robarles, pegarles y vejarles al fin y al cabo. Y el director sabe perfectamente esto y gracias a su más que destacable dirección nos mete el miedo en el cuerpo.

La crueldad y realidad con la que actúan los actores y la forma de contarnos la historia (con planos secuencia, pantallas divididas, entre otras virguerías) son un punto muy a favor de Secuestrados. Los actores están francamente bien, tanto la familia de secuestrados como los atacantes.

El director se deja las tonterías fuera y aquí no vamos a encontrar detalles que no aporten nada, aquí todo es muy directo y contado casi en tiempo real. Quizás esto sea un fallo para algunos, que quizás echen de menos conocer un poco más a los personajes, pero en mi opinión no es necesario dada la situación que se nos muestra.

Un detalle interesante es el parecido de la estructura con ciertos directores como Michael Haneke. Primero se nos muestra la normalidad de la familia para luego romper de forma violenta. Estos contrastes que nos hacen sentir incómodos y reflexionar como si nosotros estuviéramos en esa situación.

Otro detalle que me ha encantado es la crudeza de ciertas imágenes. Para algunos que no estén acostumbrados puede llegar a ser desagradable, pero yo disfruto mucho con esto. Me recordó a películas como Irreversible o A serbian film y son escenas que no suelen formar parte de las películas que se hacen en nuestro país. Otro punto a favor para el director que se arriesga de una forma muy salvaje.

Quizás, por sacar un punto negativo a la película, la primera escena sobre. Más que nada porque nos mantiene en vilo esperando a que llegue y luego resulta que no tiene nada que ver con la trama. Pero ya digo que es por decir algo.

Hay que quitarse el sombrero ante el director, que ha tenido las narices suficientes de intentar hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados y de intentar en la medida de lo posible que la expresión “Cine español” no siga siendo un sinónimo de basura. Ojalá que este sea el principio de un cambio en nuestro cine gracias a esa nueva ola de directores españoles como Miguel Ángel Vivas, Nacho Vigalondo o Borja Cobeaga.