Richard Jewell, o la virtud de contar la verdad

Procuro en la medida de lo posible ir al cine sin saber siquiera el argumento. A lo sumo me fijo si ha gustado o no, pero nada más. Es la mejor forma de llevarse sorpresas, buenas o malas. En esta ocasión, sin embargo, me ha sido complicado: semanas antes del pase en España, las noticias sobre la alteración machista del personaje de Olivia Wilde, la periodista Kathy Scruggs, dieron lugar a una molesta discusión que condicionó mi visión de Richard Jewell.

Richard Jewell de Clint Eastwood

En la última cinta del veterano Clint Eastwood, los personajes femeninos responden a roles típicos de los años 40 – madre, secretaria o femme fatale -, encorsetados a más no poder en un papel que desde luego deja a la periodista en una posición comprometida. Aunque seguramente no lo hubiese obviado, quizás no le habría dado tanta importancia de no ser por las noticias. No conocía en absoluto la historia de Richard Jewell, que tiene los mismos años que yo. Logré llevarme la sorpresa que siempre busco en una película y aún así llegué sugestionado, pues en la sociedad de la inmediatez, el primer prejuicio es el que cuenta. Eastwood consigue en Richard Jewell reflejar la sabana mediática: flashes que aumentan cuando un personaje llora, persecuciones, preguntas de filo oxidado… Aquí no hay medias tintas, ver esta obra conlleva el riesgo de odiar una profesión capaz de convertir en verdad todo lo que se propone. Lo que ahora crea el espectador con respecto a Scruggs dependerá de qué visión reciba primero; del mismo modo los habitantes de Atlanta juzgaron a Jewell. En esa tesitura Eastwood plantea su historia sin que nadie más de obtenga otra opinión al respecto.

Clint Eastwood no es llamado en vano «el último director clásico», aún nos sigue contando sus historias con la pulcritud de un señor hecho a las formas y los buenos modales. Richard Jewell refuerza su mensaje en la puesta en escena y deja todo el artificio a un lado. El director de El francotirador demuestra seguir en forma en su manufactura con una pieza artesana que denota el hastío que desde hace unos años deja entrever el cansado cineasta, que tras el alto de Mula regresa a su obsesión por los héroes improbables y anónimos, ahora también paladines de la verdadera justicia, lo cual retrató a la perfección en Gran Torino. Me resulta complicado seguir extrayendo material en un caso así, es lo que suele ocurrir con quieres se atienen a las normas. Clint Eastwood ha sido un tanto irregular estos últimos años, mas su lenguaje no ha variado en absoluto. Este un cine de emociones en el que la originalidad deja paso a la empatía. Richard Jewell en ese caso es un que cumple por completo con lo que cabría esperar y, sin embargo, más allá de la polémica poco podemos rescatar del olvido pensando en el futuro. Esa es la mejor conclusión que ahora mismo puedo obtener de una perfección mil veces vista.

Richard Jewell de Clint Eastwood

No podría hablar de resignación. Veo en la figura de Clint Eastwood a un autor que como demuestra en Richard Jewell aborrece lo que los demás digan de él. Es un artesano, que construye de forma sólida y transparente lo que le apetece contar. Sacar provecho de esa filosofía me es complicado ahora mismo. Richard Jewell es una obra notable a todos los niveles, sin engaños ni abalorios, y quien entienda que al sabio no hay que exigirle nada hallará oro.

Richard Jewell (2019, Clint Eastwood) ⭐️⭐️⭐️⭐️

[imdb]tt3513548[/imdb]
5 comments
  1. Enfin, puro clasicismo. Muchos de los grandes de la Era Dorada de Hollywood también tubieron al final de sus carreras un puñado de títulos que (mitomanias a parte) tan sólo se limitaban a cumplir….

    Joder, a muchos les parecerá -muy- poco, pero yo agradezco obras y ‘viejos dinosaurios’ así para poder seguir disfrutando del medio con la misma pureza de hace 80 años.

    P.D. La polemica esta ahí, pero de la misma manera menuda ESTUPIDEZ supina. ???

    Dios, es que ya va siendo hora de dejar de idealizar la vida real.

  2. Pues no sé. Respeto a Clint, pero no me ha dejado en los últimos tiempos las suficientes buenas sensaciones como para considerar imprescindible su visionado en cine. Prefiero verme por segunda vez 1917. Porque una cosa es que el tío no arriesgue y vaya al sotacaballoyrey, y otra es que eso signifique que se le justifique la nadería. Porque eso fue lo que yo vi en su última peli. La nadería.

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