Qué ver en ‘La Flor’ y cómo verlo

Hace unos días llegó a Filmin La Flor la última película del director argentino Mariano Llinás (Historias extraordinarias, Balneario), un mastodonte de 14 horas de duración presentada en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires y que compitió por el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno y fue reconocida dos años seguidos en el Festival de Rotterdam (por las partes 1 y 2).

La flor de Mariano Llinás, disponible en Filmin

Mariano Llinás, en un principio, había afirmado que La Flor no iba a llegar a streaming: era una experiencia pensada para salas, algo que reducía su posibilidad de visionado en España a poco más que Madrid y Barcelona. Sin embargo, vivimos tiempos complicados, y El Pampero Films, la productora, decidió habilitar la película (primero, de forma gratuita; tras darse de golpe con trámites legales, en plataformas de VOD).

La Flor cuenta la historia de cuatro mujeres. Estas protagonistas están interpretadas por cuatro actrices, y en las diferentes (tres) partes de la película, siempre son las que llevan la voz cantante. A ratos, otros personajes les roban el foco, pero eso también forma parte de la película. Pero es que La Flor no va sobre estas cuatro mujeres, sino que ellas protagonizan los distintos capítulos que forman los 840 minutos del metraje.

Porque, por supuesto, una película de esta longitud es mucho más abarcable cuando se separa (en partes, en capítulos). Cada parte cuenta una o más historias separadas en capítulos: como el propio Llinás explica en el prólogo de la película, algunas empiezan y terminan; otras empiezan ya por la mitad y no terminan; y otras no empiezan pero sí terminan. Es un lío, pero es que el director aparece varias veces dentro de la película, explicando cómo la estructura del largometraje es parecida a una flor: la dibuja, la enseña, la explica. Es complejo, sí, pero al final acabas entendiéndolo.

La flor de Mariano Llinás, disponible en Filmin

Y estos capítulos, ¿de qué van? Pues de todo. Del cine en general, cómo no, de la vida a través del cine. Hay uno sobre una momia y una maldición, otro sobre unos cantantes que parece una telenovela pero que terminé llorando; la segunda parte entera es una película de espías y hay un plano de media hora de la estepa siberiana con voz en off y creo que es un poco insoportable pero… no está mal, a la vez; y la última parte es una descomposición de la propia película y un ejercicio metatextual interesantísimo.

Es que es muy difícil hablar de La Flor, eh. Yo recomiendo que os veáis la primera parte, que son solo cuatro horas y es tremendamente disfrutable. El estilo visual de Llinás es algo intrusivo a ratos, pero si os gusta os vais a encontrar una película estupenda; bueno, dos. Y luego, si os atrevéis con la segunda parte, vais a pasar seis horas con la cabeza dando vueltas. Cambia todo, pero no cambia nada (como en las flores de verdad, ¿no?).

Y si seguís vivos (tampoco hay que ver las 14 horas seguidas, pero supongo que puede ser un desafío divertido esta cuarentena) para llegar a la tercera parte, vais a ver en tiempo real la implosión de la historia, y a las protagonistas formando parte de ella; un poco de autoficción pero tampoco demasiada, a los árboles; los árboles son muy importantes en la tercera parte porque son más fáciles de grabar que las personas, aunque igual eso es contar demasiado, pero creo que podría hablar horas sobre esta película (no sé si podría hablar catorce horas pero si queréis lo intento) y no contar demasiado porque es que hay que verla, tenéis que verla, La Flor es de esas películas que hay que ver para entender por qué alguien se pasa 14 horas viendo una sola película (que, por otra parte, ni siquiera me gusta tanto; me gusta más que la mayoría de las películas, pero no es mi favorita; creo).

La flor de Mariano Llinás, disponible en Filmin

Os prometo que os lo vais a pasar bien viendo La Flor. Y también os vais a aburrir como hacía tiempo que no os aburríais. Seguramente la mayoría os vais a echar una siesta hacia el final de la segunda parte, pero hay intermedios entre los capítulos y a veces dentro del propio capítulo así que tampoco pasa nada. Pero, con fecha de caducidad en una semana más o menos, de verdad que no me gustaría ser una de las personas que se ha perdido ‘La Flor’ ahora que la tenéis a un par de clics de distancia.

La flor en Flimin