¿Podrás perdonarme algún día?, quiero más dramas en mi vida, no solo comedias

Eso mismo podría cantar Melissa McCarthy dándole un pequeño vuelco al popular tema de Fangoria. Porque después de ver ¿Podrás perdonarme algún día? queda claro que la actriz de La boda de mi mejor amiga y Cazafantasmas tiene mucho que ofrecer fuera del género cómico. Junto a ella encontramos a un menos conocido Richard E. Grant que casi casi le roba a McCarthy el protagonismo.

Basada en una historia real el film narra las desventuras de Lee Israel, una escritora en horas bajas que a principios de los 90 decidió falsear cartas de diversas personalidades para venderlas como originales y así poder pagar el alquiler. Aunque ya fallecida, la escritora y a la postre falsificadora gozó de popularidad tardía cuando publicó un libro con sus memorias donde relataba los delitos citados. ¿Podrás perdonarme algún día? recoge esa etapa de fechorías en la que Israel estuvo acompañada por prácticamente su único amigo Jack Hock, quien la ayudó a vender las falsificaciones hasta que el FBI dio con ellos.

Con una historia tan original y atípica entre manos, la directora Marielle Heller tenía ante sí la tarea de darle personalidad propia al film. Lo consigue sobradamente ayudada por ese eterno escenario que es la ciudad de Nueva York. En este caso nos encontramos ante una urbe decadente, sucia, gris, donde el sida hace estragos. Esa atmósfera se impregna a la perfección en los protagonistas, dos individuos deprimentes y deprimidos que deambulan por las calles de Manhattan gritando en silencio, clamando piedad a una sociedad que no los comprende ni siente compasión por ellos. Melissa McCarthy aborda el papel con naturalidad, mostrando las miserias del personaje, su incapacidad para revertir su terrible situación y también su posterior decisión de reinventarse, aunque sea a base de cometer delitos. Consigue que al principio veamos en ella reflejada a la Tristeza de Del revés para después convertirse en una mujer pícara y determinada sin que por ello su actuación pierda un ápice de credibilidad.

Aunque la introducción de ¿Podrás perdonarme algún día? acabe siendo un poco redundante a la hora de presentar a la protagonista, resulta idónea para empatizar con ella y comprobar que McCarthy aún tiene mucho que mostrar al público. Ella es la película hasta que entra en escena Richard E. Grant, quien interpreta a Jack Hockun encantador sinvergüenza que ayudará a Israel a salir de su precaria situación. Tanto se ha hablado de la actriz que el papel de Grant había pasado un poco desapercibido. Por suerte los premios Oscar han hecho justicia nominándolo por su trabajo en este film.

Y es que la química entre ambos es palpable. Sus interpretaciones resultan honestas y acertadas para una película que se sostiene en ellos al no destacar en casi nada más. La directora decide centrarse en su relación y relega a un segundo plano cualquier aspecto que pueda distraer nuestra atención de lo que realmente le importa: la lucha de dos perdedores por salir adelante aun teniéndolo todo en contra y su alianza para evitar la soledad. El resultado es una propuesta inteligente, donde la literatura y las palabras cobran importancia, y donde la desesperación se revela como un terrible compañero de viaje que lleva a que hagamos cosas que nunca pensamos que seríamos capaces de hacer.

¿Podrás perdonarme algún día? quizás le ocurre como a La llegada Moonlight, que pueden dejar frío al espectador cuando las ve pero que con el tiempo acaban siendo realmente apreciadas. Y es que no es fácil ni habitual ver una historia tan melancólica como la que nos ocupa, sobre dos homosexuales en los 90, él seriamente enfermo, alcohólicos a tiempo parcial, y que no cumplen ningún canon de belleza. Nos viene bien recordar que tienen el mismo derecho que los demás a buscar esa felicidad que tanto anhelamos y que nunca llegamos a saber si hemos conseguido.