Plan de escape, en ningún lugar de la memoria

Enfrentarse a escribir una crítica sobre Plan de escape no es tarea fácil, aunque parezca lo contrario. El ejercicio de nostalgia que supone ver a los señores Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger entrados ya en la sesentena es ciertamente innegable, así como es admirable el hecho de que se comporten como si el tiempo no hubiese pasado por ellos desde que eran los reyes de la taquilla allá por los años 80. Pero lo mejor que hace este Plan de escape es ignorar la nostalgia y centrarse solamente en la improbable fuga que protagonizan los dos forzudos.

La premisa es más simple que el mecanismo de un chupete: Stallone es un especialista en fugas de cárceles que es contratado para chequear la seguridad de una prisión secreta. Allí se encuentra con un viejo preso de origen alemán (Arnold Schwarzenegger) que le ayudará a escaparse. Obviamente sabemos que el bueno de Sly terminará escapándose no sin antes pasarlo un poco putas gracias al alcaide de la prisión (¿ha habido alguna vez un alcaide buena persona en la historia del cine?).

Plan de escape

Por desgracia Plan de escape no va más allá de ser un eficaz pero impersonal y rutinario entretenimiento que no quedará en ningún lugar de nuestra memoria una vez pasada la media hora desde que terminó. No sé si los señores Stallone y Schwarzenegger se merecen más que esto y ha sido nuestra mente la que nos hace ver aquellas películas de los 80 como mejor de lo que realmente fueron. Te queda la duda de si es suficiente ver a estos dos dándose de mamporros sin problema, sabiendo que tienen una pila de años en la que no aguantaría ni un tortazo bien dado (probad darle una paliza a un señor de 65 años a ver que pasa).

Plan de escape cumple su cometido de mantenernos distraídos durante los 100 minutos que dura (algo es), pero aun tendremos que esperar a que estos dos caballeros protagonicen algo que reverdezca sus viejas glorias, algo que podamos mantener en el recuerdo y decirle orgullosos a nuestros hijos que nosotros vimos cómo esos dos viejales eran unas estrellas del cine.