Papá, Soy Una Zombi, animación putrefacta

Aprovechando la semana de películas malas aquí en Cine en Serio, he decidido aportar mi granito de arena hablando de la película que tuve el honor de ver en un pase previo a su estreno hará cosa de un mes. Y enfatizo muy seriamente en el hecho de que la vi en un pase previo, porque esta es la clase de películas que sólo las vas a ver si te sale gratis.

Papá, soy una zombie, película nominada a los Goya a mejor largometraje de animación. Algo que no quiere decir absolutamente nada, estuvo nominada porque era de lo poco que había de animación española este año (bueno, este año y todos).

Veréis, no quiero ser mala persona: Agradezco que el cine español apueste de vez en cuando por propuestas diferentes, me gusta ver que cada vez lo vamos haciendo mejor, que vamos despegando, que estamos saliendo ya de las clásicas españoladas y los dramas de la Guerra Civil, que aquí en España también podemos hacer cine de animación y nos han salido pequeñas joyas como Chico y Rita. Y me gusta, me gusta que haya gente con el valor suficiente para sacar un proyecto así adelante.

¿El problema? Me siento en la sala y me encuentro con una película verdaderamente nauseabunda. No se me ocurre otra palabra para describir semejante tomadura de pelo. No sabría ni por dónde empezar. Todo, absolutamente todo, está mal.

No voy a contar nada del argumento, ni siquiera voy a citar la sinopsis, os basta con saber que se trata de una trama predecible de cabo a rabo, que la hemos visto mil veces y que no podría ser más asquerosamente tópica en todos y cada uno de los minutos de su metraje. El guión es lamentable, los diálogos dan vergüenza ajena. No me vale con decir que es para niños, la peor bazofia de Dreamworks le da mil patadas (casi echo de menos ‘El Espantatiburones‘).

Y hablemos de la animación. El diseño de personajes no está para nada mal, de hecho, es bastante resultón. Si obviamos por completo que es un plagio descafeinado del estilo Tim Burton tenemos delante algo bastante potable. Todo se va al traste cuando vemos a los personajes en movimiento.

Cuando te paras a pensar y te das cuenta de que los personajes de South Park‘ se mueven con mayor fluidez y están mejor integrados en el escenario que los de esta película, te das cuenta de que algo va mal. A ver, ya no es la gitanada que podríamos haber hecho hace cinco años, pero aún así deja bastante que desear. Resulta todo muy tosco. Me recordó mucho a la animación de Hoodwinked!, para que me entendáis, pero aquella película ya estaba desfasada en su día y hablábamos de 2005.

Y si la historia es cutre y predecible, los diálogos dan pena, es aburrida, el doblaje chirría (pese a contar con la voz del gran Luis Posadas) y la animación es ortopédica como ella sola, ¿con qué coño me tengo que quedar al verla? Si aún sigue en cartelera, os aviso ya: Ni se os ocurra ir a verla.

Es la mayor tomadura de pelo que os podáis echar a la cara. Y me parece denunciable que un producto así haya llegado a las salas de cine, así de claro. Y me compadezco de cualquier padre con buena intención que haya pagado por llevar a sus hijos a verla. Me compadezco de verdad. Me parece igual de lamentable que se haya estrenadoCopito de nieve, pero esa era levemente menos mediocre que ésta.

Nota: 2 (Un puntito por la buena voluntad y otro por el diseño de personajes, por decir algo).