Nueva vida en Nueva York, encajando piezas

Nueva vida en Nueva York es la tercera película de la saga creada por Cédric Klapish que sigue las aventuras y desventuras de Xavier, un joven francés que después de su estancia de Erasmus en Barcelona, casado y con dos hijos se enfrenta a nuevos retos que marcarán su vida.

Klapish es uno de los directores franceses que más han tratado la idea de la adaptación a nuevos espacios ajenos y lejos del hogar. Tras mostrar el viaje y vivencias en Barcelona, París, Londes, San Petesburgo y Moscú es el turno de la gran manzana. Xavier se traslada a Nueva York tras separarse de su mujer para estar cerca de sus hijos. Durante su estancia, Xavier debe afrontarse a los retos que derivan de su adaptación a un nuevo lugar desconocido: la búsqueda de un alquiler barato cerca de sus hijos, un matrimonio de conveniencia para poder permanecer en Estados Unidos o un trabajo con el que mantenerse. Pero la película va más allá introduciendo retos ajenos a su adaptación y que acabarán configurando un gran rompecabezas chino (título original de la película) que Xavier deberá resolver para ordenar su vida. Entre estos retos destaca toda la relación que mantendrá con su exmujer y su nuevo marido pero también la escritura de sus propias memorias, la búsqueda del amor y la decisión de donar esperma a su mejor amiga lesbiana para que pueda tener hijos.

Nueva vida en Nueva York

Nueva vida en Nueva York destaca por el embrollo de situaciones, discusiones, amores y desamores siempre vista desde una perspectiva cómica. La forma inteligente en la que se disponen todas las piezas del puzle hace que el tercer capítulo de esta saga sea probablemente la mejor de las tres películas. No se trata de una gran comedia pero sí de una comedia entretenida, divertida y astutamente ordenada.

La peculiar forma con la Klapish concibe el montaje de sus films no deja de ser otro atractivo añadido en Nueva vida en Nueva York. Escenas que explicadas de una forma tradicional no tendrían ningún encanto cobran un especial interés por la forma con la que son montadas. Por ejemplo, flashbacks explicados con los personajes como si fueran recortes de revista; las aventuras de Xavier a través de un mapa de metro o unos títulos de crédito iniciales muy atractivos en los que se mezclan a modo de collage o rompecabezas diferentes fragmentos de las tres películas.

Pese a ser una comedia de embrollos bien organizada, tener algún que otro gag memorable (sobre todo la escena en que Audrey Tautou comienza a hablar chino), personajes divertidos y escenas originalmente montadas, Nueva vida en Nueva York no consigue trascender el género de la comedia y convertirse en una gran película. Cédric Klapish tiene todos los ingredientes para conseguir que su film no sea puro y llano entretenimiento pero, muy a pesar del espectador, es en lo que se acaba convirtiendo.

Nueva vida en Nueva York

Otra sensación que transmite la película es que tras el Happy End (típico de este tipo de films), el espectador ve innecesario la continuación de una saga con la que parece que el director se ha encariñado y no quiere despegarse. Sí que quedan algunas tramas abiertas, pero el espectador puede imaginarse cómo evolucionará el transcurso de los acontecimientos.

En definitiva, Nueva vida en Nueva York, es el film perfecto con el que el espectador puede entretenerse, reírse y a la vez sentirse interesado por la trama aunque no haya visto las dos películas anteriores. Pero si el espectador busca en este film la gran comedia de la temporada probablemente no la encontrará, aun así, lo que sí encontrará es una película llena de puntos originales que hacen que merezca la pena verla.