Musicales para alegrarte el confinamiento (y la vida)

Muchas horas en casa, mucho tiempo libre. El cine y las plataformas de streaming vienen al rescate, y menos mal. Podría recomendar muchas grandes películas para estos días tan extraños y tan solitarios, pero siempre he sido una persona muy de musicales, y la verdad es que para evadirse y no sentirse tan solo, no hay nada mejor que un buen . De hecho, los musicales en el cine nacieron con ese propósito, pues la llegada del sonoro precedió por unos pocos años a la Gran Depresión, un tiempo que demandaba muchas oportunidades de ocio y entretenimiento para evadirse de las dificultades, y llegaron los musicales a la gran pantalla para satisfacer esa demanda. 

Sea a través de una pantalla o sobre un escenario, los musicales siempre me han llenado, me han hecho reir (y a menudo también llorar, que no viene mal tampoco) y me han inspirado. Y por eso creo que son lo que necesitamos ahora, así que aquí van unas cuantas ideas de películas musicales que quizás no hayas visto a las que puedes acceder en (y alguna que otra en Netflix, las cuales estarán especificadas) para alegrarte un poco estos días: 

Un poco de claqué

Musicales: Volando hacia Río de Janeiro (Flying Down to Rio, 1933)

Las coreografías caleidoscópicas de Busby Berkely, pianos de cola, zapatos de claqué. De musicales clásicos tenemos para elegir en Filmin. Podemos probar con una de las películas musicales más taquilleras de su época: La calle 42 (42nd street, 1933), un tipo de musical conocido como backstage musical, lo cual se refiere a los musicales cuya acción ocurre en un contexto artístico, como el teatro, y los personajes son bailarines, cantantes, actores, etc., ya que a menudo, las películas musicales de los años 30 sentían que tenían que justificar que los personajes cantaran y bailaran. Esto era frecuente también en los musicales de y Ginger Rogers, dos nombres que no pueden faltar al hablar de musicales clásicos. En Filmin podemos encontrar su primera colaboración en la gran pantalla; Volando hacia Río de Janeiro (Flying Down to Rio, 1933), y algunas otras en las que aparece alguno de los dos como Al fin solos (Second Chorus, 1940) o Vampiresas 1933 (Gold Diggers 1933).

Damos un salto a la década de los 50 (y al color). Si te gusta Cantando bajo la lluvia, en Filmin puedes encontrar una posterior colaboración Stanley Donen y Gene Kelly: Siempre hace buen tiempo (It’s always fair weather, 1955), una delicia bastante olvidada llena de números musicales originales y divertidos. Un musical feel-good de los buenos. ¡Qué ganas entran de bailar claqué!

En francés y muy colorido

Musicales: Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort, 1967)

Formó parte de la Nouvelle Vague, se casó con Agnès Varda y le gustaba mucho el teatro. ¿Sabéis de quién hablo? Se llama Jacques Demy, y tiene dos grandísimas obras maestras: Los paraguas de Cherburgo (Les parapluies de Cherbourg, 1964), una dulce y melancólica historia de amor para el día en el que te apetezca enamorarte y suspirar de forma muy dramática, y Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort, 1967), para verla justo después y que te suba el ánimo, te alegre el día, y te entren ganas de bailar. 

La música de Michel Legrand y las cuidadas paletas de colores llenan de personalidad y encanto las cotidianas historias ambientadas en Cherburgo y Rochefort. Son dos películas que me parecen absoluta magia y no me cansaré de recomendar. Y si te quedas con ganas de más Demy, hay un tercer musical suyo en Filmin: Piel de Asno (Peau D’âne, 1970), un curioso cuento de hadas.

Mitiquísimos

 Musicales: West Side Story (1961)

No estaría completa esta lista sin mención a West Side Story (1961), un clásico del cine musical donde los haya. Esta adaptación de la obra de Broadway del mismo nombre (que, a su vez, adaptaba Romeo y Julieta) tuvo tanto éxito al estrenarse en 1961 (por no mencionar esos 10 oscars), que creó nuevo interés por los musicales, los cuales habían entrado un poco en desuso tras la era dorada de Hollywood. Y así llegaron las múltiples adaptaciones de exitosas obras de Broadway con un gran presupuesto que se estrenaron en los años setenta, como Jesucristo Superstar (Jesuschrist Superstar, 1973), con Hair (1979) o con El violinista en el tejado (Fiddler on the Roof, 1971)

Gente que escribe canciones bonitas

Musicales: Sing Street

Quizás os suene Begin Again, aquella película de 2013 en la que y Mark Ruffalo escribían canciones juntos. O a lo mejor, como yo, solo os acordáis de la canción “Lost Stars” de , que estuvo nominada a los oscars y poco más. Bueno… de esa peli no vengo a hablar, sino de otras dos películas del mismo director irlandés: John Carney. 

En primer lugar, Once (2006), una tierna e íntima historia de un chico y una chica que se conocen en Dublín y empiezan a escribir música juntos. Una película tranquila y de bajo presupuesto pero con mucho corazón. Por otro lado, Sing Street (2016), ambientada en la Irlanda conservadora y bajo crisis económica de los , en la que un grupo de chavales adolescentes forman una banda de música. Ninguna de estas dos son musicales al uso (ya que las canciones ocurren en el plano de la realidad), pero las he incluido aun así porque merecen la pena,  y oye, hay canciones que es lo que importa.

¿Experimentales? ¿Raros?

Cine musical: El fantasma del paraíso (Phantom of the paradise, 1974)

Aquí incluyo dos musicales que nada tienen que ver el uno con el otro, pero que tampoco tienen que ver con ninguna otra cosa que hayáis visto antes. Por un lado quiero hablar de Bailar en la oscuridad (Dancer in the Dark, 2000). El rarito de (quizás suene por Melancholia o La casa de Jack) dirige este musical a su estilo personal, que algunos llaman y otros llaman… rarito. Aviso: esta película cuenta una historia algo deprimente, pero mediante los números musicales podemos ver el optimismo que mantiene la protagonista, y es ese contraste el que hace que sea una auténtica obra de arte. 

Y en segundo lugar, quiero hablar de una película que se ha convertido en una cult classic para muchos. Escrita y dirigida por , El fantasma del paraíso (Phantom of the Paradise, 1974) mezcla obras literarias como Fausto (de Goethe), El fantasma de la ópera (de Gaston Leroux), o El retrato de Dorian Gray (de Oscar Wilde) y añade canciones propias de las rock operas, resultando en un batiburrillo de estética glam setentera, cine de terror y surrealismo. Es decir, una fiesta.

Una serie

Musicales: Crazy Ex-Girlfriend

Para terminar, quiero dedicar esta sección a una serie que podéis encontrar en Netflix, y que si te gustan los musicales, no debes pasar por alto. Se trata de Crazy Ex-Girlfriend, una serie musical creada por Rachel Bloom y Aline Brosh McKenna. En cada uno de los capítulos de sus cuatro temporadas hay dos o más canciones originales, cada una haciendo una divertida parodia de algún musical, artista o tendencia musical. 

Quizás puede hacerse un poco pesada en la primera temporada, pero hay que tener paciencia, pues las demás (y especialmente las dos últimas) son canelita en rama. Si no es por los números musicales, vedla por su diversidad, su humor autoconsciente y su tratamiento de temas como la salud mental y el


Y hasta aquí mis humildes recomendaciones de musicales. Espero que le deis una oportunidad a alguna, y si no por supuesto que también podéis aprovechar para volver a ver Grease, Mamma Mia o Chicago, que están las tres en Netflix, y estoy segura de que la mayoría ya conocéis. Y si no… ya sabéis, ahora es el momento. 

Musicales para el confinamiento