Matar a un ruiseñor, la infancia, el padre y los juicios

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Matar a un ruiseñor es la mejor película sobre la infancia jamás realizada. Los miedos, las dudas y las preguntas que se hacen los Scout y Jem también fueron los nuestros. Y seguirán siendo los mismos casi 50 años después. Desafortunadamente, ninguno tuvimos a un Aticcus que se sentase a nuestro lado y nos contase un par de cosas sobre la vida con dura sinceridad y tierna calidez.

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Atticus Finch es el mejor padre que ha dado la historia del cine. Severo pero comprensivo. Atento pero libre. El viudo que inmortalizó Gregogry Peck es el perfecto ejemplo de hombre íntegro en apariencia pero con sus dudas y flaquezas en el fondo. El hombre que se enfrenta a todo un pueblo porque ve que se ha cometido una injusticia. El ejemplo de lo que todos deberíamos aspirar en la vida no sólo como padre sino como persona.

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Matar a un ruiseñor es la mejor película sobre juicios jamás realizada. Nos muestra que el hombre del saco quizás no sea tan malo como parece y que los malos pueden estar escondidos entre nosotros como personas normales. Que tal vez lo que pase es que los Boo Radley de este mundo tienen más miedo de nosotros que el que nosotros tenemos de él. Que los ruiseñores sólo se dedican a cantar y no hacen daño a nadie.