Marvel, del papel a la pantalla: Spider-Man 3 (2007)

Todo hacía presagiar que la tercera parte de Spiderman iba a ser el súmmum del cine de superhéroes: todos los conflictos personales estaban dispuestos, hasta tres villanos en cartera (Venom, El Hombre de Arena y El Nuevo Duende Verde) y dos chicas para Peter, Mary Jane Watson y Gwen Stacy. Desafortunadamente los ingredientes no cuajaron y el exceso de pretensiones devoró a la película convirtiéndola en una cosa espectacular pero espesa y amorfa.

El personaje de Venom fue una imposición de la Sony a Sam Raimi y a éste se le nota desganado con el personaje. Además fue la primera vez que Raimi fue acreditado como guionista, junto con su hermano Ivan, aunque contó con la colaboración de Alvin Sargent que intentó sin remedio deshacer el entuerto. Esta indefinición queda patente en los trailers que no saben bien qué película vender y en los que no queda claro de qué va la película.

Para rematar la faena tres elementos cambiaron drásticamente: Danny Elfman huyó de la banda sonora por diferencias con Sam Raimi; John Dysktra, el responsable de los efectos especiales de las anteriores, también se desentendió dejando unos mediocres efectos digitales, mezcla de un exceso de ambición y escaso desarrollo tecnológico; por último, Tobey Maguire puso el piloto automático, dejó crecer su papada y dio vida a un Peter Parker al que entraban ganas de hostiar.

spider-man 3

Son demasiadas las cosas que fallan en esta película: todo pasa porque sí, los villanos no tienen el más mínimo carisma (sobre todo si los comparamos con los previos Willem Dafoe y Alfred Molina) y casi no hay personajes por los que sentir empatía. A pesar de esto, la película fue la más taquillera de las tres pero la más vilipendiada a nivel crítico. La cuarta parte seguía siendo una opción viable pero varios escollos se interpusieron: Raimi pidió más independencia creativa (y dinero), Maguire no tenía muchas ganas de seguir (y también quería más dinero) y Kirsten Dunst directamente se desligó del proyecto. Demasiadas dificultades que hicieron a la Sony pensar que era hora de empezar de nuevo. Ya veremos si fue buena idea.