Lo imposible, nada lo es

Lo imposible ha sido el estreno más importante de la historia del cine español. Pero ¿se puede considerar cine español? Si tenemos en cuenta el cine español como género en si entonces no, si tenemos en cuenta que la dirección, la pasta y el guión han salido de España entonces sí.

Me enfrenté a Lo imposible con algo de desgana, no me apetecía más de la cuenta verla aún sabiendo que la película la dirigía la misma persona que había realizado los videoclips de Camela, pero surgió el ir al cine a verla y raro es que yo diga que no a ir al cine.

Que equivocado estaba y menos mal que me surgió este plan, porque Lo imposible es, probablemente, la mejor película española que yo haya visto. Evidentemente esto es una exageración, pero de algo me tiene que servir el ser andaluz.

Técnicamente sin duda alguna Lo imposible es lo mejor que podría haber dado el cine patrio. Si no te dicen que la película es española ni se te pasaría por la cabeza (parte de culpa también es que el elenco protagonista no sea de aquí), y tiene unos efectos especiales dignos de la superproducción más taquillera del verano.

Pero hablemos de lo importante. La historia de Lo imposible la podríamos conocer más o menos ya que está basada en hechos reales, el tsunami que asoló parte de Asia. Sin embargo esto no quita para que lo que nos narra, y sobre todo la forma en que lo hacen sea sublime, poniendo la piel de gallina en cada escena, sintiéndonos parte de lo que ahí acontece y sufriendo con los protagonistas en primera persona.

Hay que prestar mucha atención a la interpretación de Tom Holland, en el papel del niño Lucas. Vemos como de golpe y porrazo pasa de ser adolescente a convertirse en un hombre, tomar conciencia de lo que está pasando y convertirse en el cabeza de familia. Alucinante la forma de interpretar del chaval al que si sigue así le auguro un futuro muy prometedor.

Con respecto al dúo protagonista también podemos hablar de dos interpretaciones muy buenas, con un Ewan McGregor algo contenido y una Naomi Watts algo ausente debido a los problemas que sufre su personaje.

La banda sonora, firmada por Fernando Velázquez pone la guinda a Lo imposible y aunque a veces la música no sea más que un fácil recurso narrativo para sacarnos la lagrimita hay que reconocer que está muy a la altura de lo que se nos está contando.

Lo imposible es sin duda una película que hay que ver y a ser posible en el cine, muy recomendable.