Las ventajas de ser un marginado, así da gusto ser uno

Cualquiera que haya tenido 16 años sabe que no es una edad precisamente agradable. Ese proceso de formación de la personalidad siempre ha sido muy jugoso para la literatura y el cine contemporáneo y aquí es donde Las ventajas de ser un marginado intenta hacerse un hueco.

Las ganas de innovar o mostrar algo medianamente nuevo quedan descartadas desde el principio en esta película. Así, lo que hay que buscar es a ver qué elementos la hacen algo atractiva. Tenemos al chavalito mono/sensible con ínfulas literarias, a la chica monísima/encantadora un poco ligera de cascos en asuntos amorosos y al amigo carismático/gay con todo lo que eso conlleva en un entorno poco anclado en el tiempo aunque se intuye que son los 80.

Los temas de la incomprensión, el sentirse diferente y demás también campan a sus anchas. Y además tenemos frases bonitas de esas que no sabemos qué significan exactamente pero quedan superguays en estados de twitter. Os animo a que me expliquéis qué significa lo de Somos infinitos, que hay que reconocer que con el Heroes de Bowie de fondo queda muy cool. Pero bueno, esto es una película y de lo que se trata es de que la vida parezca más bonita de lo que realmente es. De todos modos, el toque megadramático final está demasiado metido con calzador como si el autor de la película necesitase en algún momento soltar una bomba bestial.

Las ventajas de ser un marginado nos es más que la génesis de un pagafantas con un halo romántico y de ensoñación. Bien interpretada y ejecutada cuenta con la baza de que sabe que nos vamos a identificar con la mayoría de los sentimientos que allí se exponen. Eso sí, ojalá hubiese sido yo un marginado de esos, con unos amigos tan guays y unas fiestas tan molonas. Así da gusto ser un marginado.

Las ventajas de ser un marginado