La casa lobo

L’Alternativa 2018: «La casa lobo», en la boca del lobo

Es curioso como dentro de la sección oficial del Alternativa, formada por ocho películas, hayan tenido cabida dos películas de animación. Esto no deja de ser un reflejo de que el campo de la animación está siendo uno de los más ricos en cuanto a experimentación y producción de obras increíbles e interesantes. Afortunadamente poco a poco vamos quitándonos de encima la losa de vincular este género con un público infantil y abriendo las fronteras para no considerarlo un género menor. De hecho, si por casualidad un niño pequeño viese La casa lobo probablemente quedaría traumado de por vida. Es una película de descenso a los infiernos, un experimento Lyncheano que reinterpreta el cuento infantil de los tres cerditos y lo convierte en una pesadilla.

La casa lobo

Después de escaparse de una sociedad utópica alemana situada en Chile y aislada del mundo exterior, María decide refugiarse de un lobo en una casa que encuentra en medio del bosque. La casa se va transformando y va mutando en función de sus sentimientos y los estímulos que va recibiendo. La técnica de animación empleada en la película es única a la par que fascinante y sobre todo abre una puerta a la experimentación del stop motion. Todos los elementos que aparecen en la película están en una transformación y mutación constantes. Los personajes, las habitaciones y los objetos van creándose, destruyéndose y convirtiéndose en nuevas cosas produciendo un efecto hipnótico en el espectador. Hipnosis también inducida a través de la voz de en off de la protagonista que ejerce de guía por la bizarra pesadilla.

La casa lobo recibió una mención especial en Annecy, y no es para menos. Probablemente es un film que podría haber explotado y profundizado en muchas cuestiones por las que solo pasa por encima. Pero el trabajo prodigioso del stop-motion y el creativo imaginario que plantea ya la convierten en una de las películas de animación más interesantes del año.

Deja un comentario

You May Also Like

Furia ciega, gozosa macarrada

Todo es cuestión de gustos. En el fondo Furia ciega no se diferencia demasiado de productos recientes como Caperucita Roja o Soy el número cuatro. Me explico. Películas que tienen…
Ver entrada

La crónica francesa, los manierismos de Anderson

Aprecio mucho que Wes Anderson haya dejado de tratar de ocultar quién es: en La crónica francesa encontramos todos sus manierismos, tics, montajes, pequeños personajes, sets imposibles y colores maravillosos.…
Ver entrada

Mi amigo el gigante, la inocencia de los sueños

En estos cínicos tiempos que vivimos, donde la inocencia y la candidez cotizan claramente a la baja, una película como Mi amigo el gigante de Steven Spielberg es una evidente…
Ver entrada