La piel que habito, perturbadora y bellísima

Bueno, llegó el momento que todos estábamos esperando. Por fin en Cine en serio nos enfrentamos a la crítica de una película peliaguda. Almodóvar siempre es tema peliagudo, ya que haga lo que haga no deja indiferente a nadie y o lo amas o lo odias. Yo en mi caso realmente ninguna de las dos cosas, simplemente me dejo llevar.

Tengo que decir que su cine me gusta, pero no más que el resto de cine que veo. Creo que es un buen director con un manejo de la estética que ya lo querrían muchos pero que a veces recurre a ciertos temas que ya van cansando y otras veces se le ve el plumero. Aún así cuando lo hace bien lo hace mejor que los demás.

La piel que habito es, ante todo, una obra bellísima. Estéticamente se acerca a la perfección, tanto a la hora de elegir los planos y los colores hasta la selección de los actores. El cuerpo de Elena Anaya, que aparece desnuda en varias escenas, es perfecto. El director se recrea en varias ocasiones en muchos detalles del cuerpo de la actriz, con una piel tersa y sin imperfecciones. Estas tomas no son para nada gratuitas ya que son necesarias para dar peso al argumento, que no es otro que el de un cirujano que construye un cuerpo de mujer.

La trama es, probablemente, de lo más perturbador que he visto en el cine español. No quiero entrar en detalles para no destrozaros la película, si es que tenéis pensado verla, pero la sucesión de acontecimientos que vemos en pantalla son tan retorcidos que a más de uno le incomodará.

La película habla de venganza, obsesiones y la búsqueda de lo perdido y Almodóvar lo hace realmente bien. Seamos sinceros, muchos critican la película solo por el simple hecho de estar firmada por el autor español, pero si dejáramos la hipocresía a un lado la película es realmente buena. Voy a más, si la película fuera coreana, por ejemplo, más de uno diría que es el espejo donde el resto del cine debería mirarse.

El problema es que es difícil dejar todo eso atrás y centrarnos en la película, no podemos dejar de pensar en todo momento que estamos viendo una película de Almodóvar, así que los que lo odien no podrán disfrutar plenamente de las dos horas que dura. A mi personalmente me da exactamente igual, pero sinceramente creo que os estaréis perdiendo algo bueno.

Un par de detalles que no me han gustado es que Antonio Banderas en algunos momentos está algo sobreactuado. Todos sabemos que no es un actor sobresaliente, pero a veces se le ve demasiado teatral, como si quisiera demostrar en todo momento que es buen actor.

Otro detalles que no me ha terminado de convencer es el ritmo de la película. Durante las dos horas me tuvo pegado al asiento, no miré el reloj, sin embargo en algunos momentos sentía que todo pasaba demasiado lento y era simplemente porque el director se estaba parando demasiado en explicar detalles que uno puede descifrar por si mismo.

No voy a decir más de la película porque creo que sería perder el tiempo. Estamos ante una gran obra que será vilipendiada hasta el hastío, pero bueno, eso que os perdéis con odios absurdos. Mientras tanto podéis ver Oldboy que es lo mismo pero os creéis más guays.