La montaña entre nosotros, frío pastelito pasado por nieve

No, La montaña entre nosotros no es Viven aunque se le parece al principio. No, estos protagonistas ni entierran a sus muertos y no se los comen. No, las extremas penurias de los Andes aquí en las montañas del Colorado son menores incluyendo una cabaña en el bosque con fuego de chimenea, todo muy romántico, solo falta el plato de spaguettis y el violinista sin tejado.

La montaña entre nosotros

Esperaba más chicha y limoná de La montaña entre nosotros, un film que me habían vendido como de pero que se acerca más a un drama más que amoroso pero sin osos que ataquen. Y digo yo ¿tú te enamorarías de alguien al que conoces solo de pocas conversaciones? Pues parece que Kate Winslet se lo está pensando mientras corre, o cojea mejor dicho, por las montañas pasando del peligro del hielo ¡no, aquí no se puede patinar! y acompañada de un perro que parece que le gusta eso de salir ileso de muertes más que cantadas. Mientras ella toma una decisión, Idris Elba, un actor que es mejor de lo que parece y que se merece escoger guiones de mejor calidad, sufre en silencio su soledad y comienza a notar de nuevo las mariposas revoloteando en su estómago que además habla y le pide que lo alimente.

El médico y la fotógrafa vivirán toda su aventura rodeados de un espectacular paisaje que sí que destaca y que impresiona al más pintado ¡Chapeau! por Mandy Walker. Primero escondidos en en lo que queda de la avioneta, después resguardados en una cueva con bellas estalactitas y finalmente en la cabaña del tío Tom que se ha marchado para no volver. Tranquilos que Ashley, ricitos de oro y Ben no van a pasar frío, ni van a recibir la visita de los tres ositos, todo está controlado. Cuando llegue el momento cogerán sus bártulos y a otra cosa mariposa.

Hany Abu-Assad, director de Paradise Now, ha aceptado un encargo que no le pega nada. La historia de La montaña entre nosotros la hemos visto tantas veces, es repetitiva pero siempre entretiene y seguramente abra puertas que antes nunca antes había tocado. Es lo que tiene ensanchar los horizontes, a veces uno tiene que traicionar su propia inventiva. Los diálogos no hacen milagros, a veces resultando un poco pesados y vacíos y solo ciertas escenas de emoción contenida que puede acabar en besos y abrazos o disparo de bengala hacen que nos demos cuenta que en verdad el sentimiento está ahí.

La montaña entre nosotros

Me quedo con algunos detalles salidos de episodios de Perdidos, un primer plano de un ojo que se despierta y como ya he dicho antes las bellas vistas nevadas sin muñecos pero con empresas madereras que aquí son el paraíso esta vez no perdido de Milton por donde caminan estos nuevos Adán y Eva. Uno que la protege sin descanso y la otra que se ha empecinado en llegar a la meta sola o abandonar por el camino y entre medías un can sin nombre que mueve el rabo al son de cualquiera de los dos y que se convierte en testigo de esta relación que comenzó con dos desconocidos y acabó, chisss eso no lo digo.

La supervivencia es lo de menos en La montaña entre nosotros, un mal necesario para que dos cuerpos que se atraen compartan el mismo espacio. No importa que la comida sea nula que no se vea a nadie en kilómetros a la redonda que las trampas para osos infesten el lugar. Ben siempre tiene un plan, un MacGyver que se cura las heridas de los demás, incluidos sus compis de excursión, pero que es incapaz de sanar las suyas. En este improvisado botiquín no hay grapas para coser un agujero en el corazón tan grande.

El algodón no engaña, ni al principio, ni en el medio, ni al final. Si este pato anda como un pato, tiene pico de pato, plumas de pato y patas de pato, es que ¡es un pato! Aunque a veces se de un rodeo, aunque en ocasiones se tarde más de la cuenta uno acaba viendo lo que se espera y oye no es mala idea porque esto normalmente funciona. No hay que esperar a para invitar a ese alguien especial al cine, esta semana se lleva por el mismo precio una bella love story y un viaje con todos los gastos pagados a Estados Unidos con esta Una montaña entre nosotros, eso sí dile que se lleve ropa de abrigo, la va a necesitar.