La invención de Hugo, la imperfección del maestro

Sobre el papel La Invención de Hugo es una película perfecta. Sus 11 nominaciones a los Oscars, la mayoría en apartados técnicos, así lo atestiguan. No es mala señal que los estudios hollywodienses aun estén dispuestos a darle un buen puñado de millones de dólares a señores como para que realice sus obras sin trabas económicas. Desgraciadamente lo único que se compra con dinero es la perfección técnica. El arte tiene que ir más allá para poder trascender. Desafortunadamente La Invención de Hugo no va más allá de la mera perfección.

El principal problema de La Invención de Hugo radica en el guión de John que nunca llega a tener claro que rumbo tomar. La película tiene dos ramificaciones bien delimitadas que no acaban de fluir como deberían: por un lado la peripecia del huérfano Hugo Cabret que busca su lugar en el mundo; por otro la historia del pionero Georges Méliès que reniega de su pasado como cineasta porque no fue lo suficientemente reconocido en su momento. Las aventurillas de Hugo forman el esqueleto de la película y nunca acaban de encontrar el suficiente encanto para que nos impliquemos emocionalmente. Donde da el do de pecho es en la maravillosa historia de Melies. Ahí es donde encontramos ese gran canto al cine que La Invención de Hugo quiere ser y sólo alcanza a ráfagas.

La Invención de Hugo

Lo que no se le puede negar a es su tremendo oficio que va más allá del mero artesano. La magia de esta película es enteramente digital y muchos renegarán de esta parte. En cierto modo funciona al igual que lo hizo Méliès en su tiempo: el artista asombrado por las nuevas tecnologías y que pone su arte al servicio de las mismas. En este sentido La Invención de Hugo nos muestra todo lo que el puede dar de si desde el artístico. Al igual que Malditos Bastardos era una película que carecía de sentido en su versión doblada, Hugo sólo encuentra su razón de ser una pantalla grande y en el en que ha sido concebida.

Decir que una película tiene que ser buena independientemente de que sea en o en blanco y negro es como decir que el cine sonoro es una perversión del verdadero cine. Lo que quiero decir es que en esta época de televisores de 42” y de tablets de 9” es un gustazo ver una película que adquiere todo su sentido en una sala oscura. Y ahí es donde La Invención de Hugo se convierte en una experiencia necesaria. Imperfecta pero necesaria.

 

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  1. Está complicado porque muchos galardones se los llevará de Artist. Me voy a mojar y creo que ‘La invención de Hugo’ se llevará 6 estatuillas

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