La Dama de Hierro, la Historia no es suficiente

Si algo demuestra un película como la estupenda The Queen de Stephen Frears es que esto del cine no es tan fácil como parece. No basta con coger un personaje relevante, unos actores de prestigio y unos hechos históricos para sacar adelante un proyecto. La mayoría de las veces como bien demuestran J. Edgar o El Discurso del Rey el resultado es fallido o aburrido directamente. Entre estos dos limbos se mueve La Dama de Hierro.

En primer lugar, al igual que en J. Edgar, es el personaje en su madurez el que recuerda diferentes momentos de su histórica existencia. Quizás a alguien le pueda parecer interesante ver a una señora mayor con demencia senil y a la que se aparece su marido en diversas alucinaciones. Y más morbo aun si esta señora es Margaret Thatcher. Pero en realidad poco aporta a lo que se cuenta en voz pasada. Lo único que sentimos es penilla al ver un personaje anciano que lucha contra su enfermedad. Nos da igual que sea la antigua Primer Ministro Británica o la vecina del quinto. Al contrario que en J. Edgar en ningún momento se juega con este punto de vista ni se le saca partido.

En segundo lugar, como en El Discurso del Rey, vemos como el personaje tiene que enfrentarse a todo el mundo y a si mismo para superar un obstáculo. Allí era tartamudo y aquí es mujer. Porque para ser esta una película dirigida y escrita por mujeres flaco favor les hace a las mismas. En el fondo da a entender que para que las mujeres sean respetadas en un mundo de hombres tienen que ser de una severidad rozando la hijoputez. Ya sabemos que la Thatcher no era precisamente la persona más fácil del mundo, pero es que no es necesario que nos recuerden en todas y cada una de las secuencias que era una señora rodeada de caballeros. Y aquí es donde nos aburrimos en una sucesión de hechos históricos inconexos que nos terminan dando igual.

Por último tenemos a la supuesta gran baza de la película, la todoterreno Meryl Streep. Que si, que imita muy bien el tono de voz, las posturas y las maneras de Margaret Thatcher, pero como bien demostró Helen Mirren en The Queen no todo es una capa de maquillaje y una caracterización, hace falta algo más. Y, lo siento, la Streep no lo da. Cumple con la profesionalidad que le caracteriza pero no traspasa la piel del personaje. En todo momento veía a la actriz caracterizada de Margaret Thatcher y en ciertos momentos ya me dio la risa al acordarme de los muñecos de Spitting Image.

Al final La Dama de Hierro se convierte en la típica película que gustará a los que no tienen ni idea de historia y con esto parece que aprenden algo. Y aunque te aburras un montón siempre se puede decir que Meryl Streep es muy buena actriz.

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