Jane Eyre, un misterio con poco jugo

Yo soy muy de cine de época. Barry Lyndon, James Ivory, La Edad de la Inocencia,… Todo lo que sean trajecitos, luces tenues y discursos con segundas intenciones me suele gustar. Por eso la idea de ver una nueva versión de Jane Eyre de Charlotte Brontë tampoco me parecía mala idea. El hecho de que la película se hubiese estrenado en marzo en Estados Unidos y que aquí hubiese tardado casi nueve meses en llegar ya me escamaba. Aun así, le dimos una oportunidad.

Jane Eyre es una joven huérfana que va dando tumbos por la vida hasta que llega a la casa del severo Señor Rochester con el que entabla una extraña relación. Ella es un poco deslengüada y avanzada para su época, él es un rico terrateniente arisco y un poco antipático que sabe ver en la joven a una chica con futuro y carácter. Finalmente se acaban enamorando y ambos tendrán que luchar por sacar adelante su relación. Hasta aquí la historia tiene su interés, el problema reside en que el poco experimentado director Cary Fukunaga no le saca jugo a la cosa teniendo todos los mimbres para hacer una excelente película.

Jane Eyre se arrastra por el limbo de las películas mediocres. Ni buenas ni malas. Tolerables y poco más. Tanto Mia Wasikowska como Michael Fassbender interpretan sus papeles con bastante oficio pero no hay chispa entre ellos, Judi Dench hace de Judi Dench y Jamie Bell hace de Jamie Bell. Bonita fotografía y cuidada ambientación, pero dos horas demasiado alargadas. Mucho diálogo pretendidamente elaborado que hace que te pierdas en la palabras por su escasa naturalidad.

Me pregunto a quién va dirigida esta película. Quien tenía interés en verla ya la habrá visto porque lleva editada en BluRay en Estados Unidos desde antes del verano y ya sabemos qué significa esto. Ni Wasikowska ni Fassbender son actores que levanten una taquilla y hagan que ésta vaya a ser la película sorpresa del otoño. Además, a la historia cuesta encontrarle una correlación actual que nos haga pensar que lo que sucede en la película pueda suceder hoy día. Pues eso, un misterio