Festival de Sitges 2020: “Possessor” de Brandon Cronenberg

El Festival de Sitges tenía muchas ganas de la proyección de Possessor por varias razones. La buena acogida que tuvo en el Festival de Sundance, el hecho de estar firmada por el hijo de uno de los directores más importantes del género de ciencia ficción y terror, o la escasa proyección de películas de calidad durante estos primeros días de festival han ayudado a que de momento sea la gran película del certamen. El propio Brandon Cronenberg parece muy consciente de ser deudor del talento de su padre y en vez de huir y desarrollar un estilo totalmente diferente sabe rescatar la esencia de lo que ha mamado toda su vida para adaptarlo a su propio estilo. Las comparaciones de Possessor con películas de Cronenberg como eXistenZ son inevitables, pero insistir en que es simplemente una copia barata no solo es estúpido sino una falacia enorme. 

Possessor de Brandon Cronenberg

Possessor nos sitúa en un futuro/presente distópico en el que una empresa ofrece un servicio único: la posibilidad de que un agente ocupe el cuerpo de otra persona y lo pueda controlar. Este servicio es contratado para terminar con la vida de un empresario multimillonario y su hija a través de la posesión de su futuro yerno. La película dialoga constantemente entre la lucha de las dos personalidades que tiene el cuerpo, la original y la posesora. Para ello Brandon despliega un dispositivo visual del todo apabullante donde la fotografía, el montaje y la banda de sonido confluyen para explicar el dilema central de una forma visual.

La película corría el riesgo de que la forma se comiera por completo el fondo narrativo pero esta simplemente lo acompaña y lo sublima. Además Possessor tiene detalles muy trabajados dentro del universo narrativo construido. Por ejemplo el trabajo del protagonista, que consiste en colocarse delante de unas gafas de realidad virtual que le proyectan a una mesa de trabajo con un ordenador donde analiza las cortinas que aparecen en una gran variedad de videos. Brandon Cronenberg ha sabido heredar la mejor cualidad de su padre, el no tener miedo a saltar al vacío y arriesgarse con una película provocadora pero con un estilo visual tan limpio que hasta las escenas más sangrientas producen placer visual. Muchas sorpresas tienen que haber en el festival para que Possessor no se marche como una de las grandes favoritas de público y crítica. 

Possessor (Brandon Cronenberg, 2020) ⭐️⭐️⭐️⭐️