Festival de Sitges 2019: “The Lighthouse”, el faro de Prometeo

Pocas cosas pueden prepararte para la experiencia de ver El faro. No lo hace La bruja, el film anterior de Robert Eggers, ya que deja de lado un amplio universo fantástico para apostar por un microcosmos donde lo humano convive con lo mitológico. Tampoco lo hace su tráiler, que genera muchas más dudas que respuestas sobre lo que el espectador va a enfrentarse. Y mucho menos lo hacen las respectivas filmografías de los dos actores protagonistas ya que nunca han interpretado personajes que se les asemejen. Simplemente uno ha de dar un voto de confianza en un film en el que poco a poco irá descubriendo sus engranajes y funcionamiento poco usuales.

El faro

Si intentamos definir en pocas palabras de qué va El faro seguramente acabemos describiéndola como una película de dos horas de dos personajes discutiendo. Y esencialmente la película es eso pero consigue bordar otros aspectos que la elevan a un clásico indiscutible. En primer e indiscutible lugar está la interpretación de los dos actores, Ellos solos se comen la pantalla y consiguen otorgar realismo a unos personajes con largos monólogos casi shakespearianos y que aunque rozan de forma deliberada el estereotipo consiguen darle un vuelco para convertirlos en humanos. En segundo lugar merece destacar un guion sumamente complicado de trasladar a la gran pantalla y que acaba siendo una impactante reinterpretación del mito de Prometeo. Por último todas las decisiones formales que ayudan a dar uniformidad y aportar magia a la película. El formato cuadrado que asfixia a sus personajes, el color en blanco y negro que contrasta las luces y las sombras (algo vital en el film), o su banda sonora donde incluiría la sirena del faro que aporta un ritmo y una cadencia especial a la película.

Lo más seguro es que el espectador no sea consciente de la experiencia a la que ha asistido hasta terminar la película y dejar un reposo para asimilarla. Una película que deberíamos tener todos siempre a mano para poder volverla a disfrutar y dar gracias por su existencia.