Festival de Sitges 2019: “Le daim”, conversaciones con mi chaqueta

Una de las grandes tendencias de la presente edición del festival de Sitges está siendo la comedia. El terror y lo fantástico parecen estar en un segundo plano dentro de una programación donde la mala leche, el humor negro y la ironía son los platos fuertes. Un maestro de la hibridación del humor con otros géneros es sin duda Quentin Dupieux, un viejo conocido en el festival de Sitges y que el año pasado ya competía en sección oficial con Au Poste! Este año regresa a sección oficial con Le daim, una apuesta mucho más madura y que se postula como una de las mejores comedias del año.

Le daim de  Quentin Dupieux

Le daim arranca presentándonos a un hombre de mediana edad comprando una chaqueta de segunda mano 100% piel de ciervo por 7.550 euros. Dupieux nos engancha de una forma inmediata a un personaje muy misterioso y nada previsible. Un hombre obsesivo que se irá construyendo a través de las conversaciones que tiene con su chaqueta, de la que parece haberse enamorado. El film acierta en no incidir excesivamente en el background del personaje, solo sabemos que acaba de divorciarse y que a causa de la compra de la chaqueta tiene la cuenta bancaria bloqueada. Su objetivo principal es ser la única persona en el mundo con chaqueta y para ello se vale de una estrategia muy extraña. Haciéndose pasara por director de cine convence a una camarera apasionada del montaje para que le financie una película y así de esta forma tener los medios suficientes para conseguir su meta. Obviamente nadie quiere renunciar de buenas a primeras a llevar chaqueta y es aquí cuando entra la violencia exagerada que tanto caracteriza al director. 

Dupieux consigue crear en apenas 80 minutos un pequeño universo encarado a través de un tono único. Consigue atraer al espectador a través de un personaje y unas situaciones que a pesar de ser del todo inverosímiles están filmadas con un realismo y una extrema naturalidad. Entramos de cabeza en el juego propuesto y salimos con la sensación de haber asistido a una modesta pero excelente comedia.