Festival de Sitges 2019: “Guns Akimbo”, acción en tiempos de Fornite

Guns Akimbo es una película muy interesante a analizar en relación al momento en el que vivimos y a las posibles formas en las que puede mutar el cine de las futuras generaciones. Tanto la estructura narrativa como la estética del film giran en torno al videojuego. Miles (Daniel Radcliffe), protagonista de la película, trabaja precisamente como programador de un videojuego para móviles. Tanto su vida como su trabajo le aborrecen por completo. Tras trolear a una empresa que se dedica a organizar batallas mortales entre personas reales es secuestrado. La mañana siguiente se levanta con una pistola atornillada en cada una de sus manos con 50 balas de munición. La propia empresa a la que vaciló le ha introducido en el sistema y debe enfrentarse a una de las luchadoras más temidas. La premisa de la película es muy ingeniosa y prometedora. Sobre todo al inicio del film, donde el protagonista debe enfrentarse a cosas tan mundanas como hacer pis o ponerse unos pantalones con dos pistolas como manos.  Pero este acierto va diluyéndose cuando se precipita de forma inmediata a la acción y las batallas mortales.

Guns Akimbo

No es casualidad que Daniel Radcliffe sea el actor encargado de protagonizar la película. Harry Potter es probablemente uno de los iconos más importantes de los milenials y la generación zeta. Guns Akimbo no deja de identificarse y buscar un reflejo en estas generaciones. En este sentido hasta podría considerarse una película avanzada a su tiempo ya que perfectamente podría haberla dirigido en el futuro un niño de 12 años que se pasa las tardes jugando al Fornite. Los códigos con los que trabaja la película, desde la banda sonora, las tipografías, el montaje acelerado o las multipantallas son una clara referencia a los estímulos a los que nos sometemos hoy en día. Para bien o para mal la película acaba premiando la velocidad de los acontecimientos al desarrollo de unos personajes o una historia consistentes. Puede que muchos aun no estemos preparados para la forma de pensar, de actuar y de mirar que arrastrarán consigo las próximas generaciones.