Festival de Sitges 2019: “El hoyo”, sobras humanas

El hoyo es la gran ganadora del festival de Sitges. Se ha alzado con varios premios entre los que destacan el de mejor película y el del público. A estos hay que sumarle el premio del público de la sección en la que competía dentro del Festival de Toronto. No es ninguna sorpresa que esta película consiga convencer al público gracias al despliegue de un particular mundo creativo. Tiene varios ingredientes muy atractivos como la distopía, la historia de supervivencia desarrollada o sus reflejos con el género mind-game. Debemos celebrar el éxito de una película de estas condiciones en España ya que muchas han intentado desarrollar conceptos distópicos parecidos pero ya sea a causa de la falta de medios, o por guiones que no están a la altura de los universos propuestos, nunca han llegado a cuajar tan bien como en El hoyo

el hoyo de Galder Gaztelu-Urrutia

El hoyo es una película entre Snowpiercer y Cube, que sucede en un mismo espacio. Dentro de una torre de gran altura habitan varias personas en diferentes plantas. En cada uno de estos niveles viven como si fueran presos dos personas juntadas al azar. No pueden salir de sus plantas y no tienen nada más que un objeto que pudieron elegir antes de entrar. Todos los niveles de la torre están conectados a través de un agujero de grandes dimensiones por el que circula una plataforma llena de comida. De manera que las personas de los primeros niveles pueden disfrutar plenamente del banquete, pero las personas de los niveles inferiores se quedan sin nada. Los “presos” permanecen en su nivel un mes entero, luego son dormidos y se les adjudica un nuevo nivel supuestamente al azar. Los motivos que han llevado a las personas que residen dentro de esta torre son muy diferentes. Unos parecen cumplir condenas por actos criminales mientras que otros parecen haber accedido de forma voluntaria. Sin ir más lejos el protagonista del film ingresa con la intención de estar unos meses desenganchado del tabaco sin saber realmente al infierno al que estaba entrando. Precisamente una de las metáforas más logradas de la película es este paralelismo con el paraíso situado en los primeros niveles y el infierno que aparece a medida que se desciende. 

Uno de los errores que suelen cometer este tipo de películas es limitarse a mostrar su original propuesta sin desarrollar ninguna historia o mensaje. El hoyo desarrolla una crítica a los sistemas capitalistas y al egoísmo intrínseco de las personas que, aunque resulte un poco obvia, se agradece.  La producción vasca-catalana ha tenido la suerte de participar en una edición que este año ha sido muy poco competitiva y, sin ser la mejor obra dentro de esta sección, se entiende que se haya elegido barrer para casa. Veremos si su éxito consigue repetirse cuando llegue al público a través de Netflix