Festival de Sevilla 2019 (Nuevas Olas): “La mafia ya no es lo que era”, “Ivana, la terrible” y “Arima”

La sección Nuevas Olas del Festival de Cine Europeo de Sevilla reúne a jóvenes valores, así como otras miradas del cine europeo contemporáneo con propuestas que van de lo cómico (La mafia ya no es lo que era), lo biográfico (Ivana, la terrible) o lo misterioso (Arima).

Las Nuevas Olas No Ficción: La mafia ya no es lo que era (Franco Maresco)

Las Nuevas Olas No Ficción: La mafia ya no es lo que era (Franco Maresco)

Hace cinco años tuvimos la oportunidad de descubrir al inefable Ciccio Mira: un representante de cantantes de música melódica italiana con sospechosos vínculos con la mafia siciliana, protagonista del documental Belluscone, una historia siciliana. Dejando de lado (en parte) a Berlusconi, Franco Maresco vuelve a incidir en el personaje, en este caso centrándose en el concierto homenaje a los jueces Falcone y Borselino, asesinados por la mafia en 1992.

Frente a Mira, pero nunca compartiendo plano, se sitúa la fotógrafa Letizia Battaglia, veterana fotógrafa y azote de la mafia siciliana que próximamente protagonizará el documental Shooting the Mafia. Entre ambos personajes bascula La mafia ya no es lo que era, que vuelve a reflejar en el carácter innombrable de la organización criminal, la fascinación entre ciertas clases populares y los inmorales métodos de Mira con sus representados. Es cierto que en algunos pasajes podría parecer que Maresco se mofa de estos personajes, pero nada comparado con las actitudes de Mira que queda a la altura del betún al lado del cineasta italiano. La mafia ya no es lo que era hace hincapié en algo tan banal como es lo cutre, ese estado de negación de la realidad y de lo evidente que finalmente consigue ser lo más triste (y lo más divertido) de la condición humana. Y hay que reconocer que a pesar de ciertas reiteraciones, Franco Maresco consigue que nos divirtamos pasándolo mal.


Las Nuevas Olas: Ivana, la terrible (Ivana Mladenovic)

Las Nuevas Olas: Ivana, la terrible (Ivana Mladenovic)

Ivana, la terrible se enmarca en un estado que transita entre lo ficcional y lo documental al narrar el verano de Ivana (interpretada por Ivana Mladenovic, directora de la película) en una visita a sus padres, desde Bucarest hasta la orilla serbia del Danubio. El estado de nervios de Ivana asolará a su familia y a los que la rodean, como ya hizo en su momento el otro célebre terrible, Iván IV de Rusia. Así, casi en voz baja, Ivana reflexiona sobre la herencia rusa, la relación de Serbia y Rumanía, el papel de las mujeres en estas sociedades y su apetito sexual.

Podrían parecer demasiados temas para una cinta que no llega a los 90 minutos, pero Mladenovic, con la ayuda cómplice de su familia, consigue apuntar certeramente sin dogmatismos, abriendo más preguntas que respuestas. La continua sensación de estar viendo una película familiar hace que las banales conversaciones se conviertan en el acertado reflejo de una sociedad que vive inmersa en el cambio perpetuo desde hace 25 años. Tres generaciones, Ivana, su madre y su abuela, nos dejarán pistas sobre lo que fue ser mujer durante el comunismo y, por supuesto, sobre la lucha de mujeres como Ivana por revertir ciertos tópicos y la incapacidad de revertir otros. Como reverso, tendremos a la liberada Anca Pop (cantante rumana fallecida en 2018) que con su actitud sexual plantea un futuro posible que Ivana contempla con fascinación y temor. Todo ello filmado con esa naturalidad tan difícil de conseguir en una película en la que parece no estar pasando nada, pero que bulle con vitalidad a poco que se rasque en su superficie narrativa.


Las Nuevas Olas: Arima (Jaione Camborda)

Las Nuevas Olas: Arima (Jaione Camborda)

Jaione Camborda, cineasta nacida en San Sebastián pero que trabaja en Galicia,  presentó dentro de la sección Nuevas Olas del Festival de Cine Europeo de Sevilla, Arima, su primer largometraje, rodado en 16 milímetros. Esta materialidad es sin duda el primer interés de la obra: en unos tiempos donde lo digital se exhibe sin pudor (véase Tommaso), la película de Camborda apela a un estado analógico no solo desde su formato, sino desde una historia situada en un entorno rural eminentemente femenino, donde el futuro no parece estar presente.

Arima se enmarca también dentro de una corriente de cine elíptico, misterioso e inalcanzable que un servidor reconoce coger con pinzas. En realidad, uno no sabe si la indefinición en los personajes, las tramas abiertas, esbozadas pero no desarrolladas forman parte de un plan maestro de Camborda o de un simple burbuja experimental en la que todo vale. Otros compañeros mejor que yo habrán sabido ver Arima, no lo dudo. En cuanto a mí respecta, se me antoja un cine muy interesante dentro de su sugerencia pero demasiado refugiado en todo lo que no se dice, se muestra y se cuenta, como si el misterio de por sí fuese un valor.