Festival de Málaga: Dioses y perros

Festival de Málaga
Los prejuicios siempre juegan malas pasadas. En el cine español tenemos la costumbre de menospreciar a todo actor guapete que provenga de la televisión y darle el sambenito de mal actor a la mínima. Ya nos pasó el año pasado cuando Mario Casas nos dejó con un palmo de narices con sus interpretaciones en La mula y Las brujas de Zugarramurdi, y este año le ha tocado el turno a Hugo Silva que sostiene magníficamente Dioses y perros.

La película de David Marqués nos sumerge en la vida de Pasca, un antiguo boxeador metido a sparring que tiene que sacar adelante varios dramas de su día a día, mientras conoce a una profesora de colegio con la que comienza una relación. Es por tanto Dioses y perros una película más centrada en el retrato de un personaje que en narrarnos una historia al uso. Ahí es donde el buen hacer de Hugo Silva se muestra fundamental para que el andamiaje no se caiga, cosa que está a punto de suceder en muchos momentos. Todo el grupo de actores que rodea a Silva también resulta más que convincente logrando que en el apartado actoral la película no tenga fisuras.

Dioses y perros

Pero sin quedarnos claro muy bien por qué Dioses y perros echa por tierra todo lo conseguido con esfuerzo durante sus primeros 80 minutos para darnos un final precipitado, incoherente e incomprensible que desgracia todo lo que podría haber dado. Una verdadera lástima que tan desafortunado desenlace desgracie lo que podría haber terminado siendo una película más que notable y acabe siendo una correcta cinta al servicio de un actor que promete darnos grandes momentos.