Festival de Málaga 2017: VERANO 1993, momentos de vida

El tiene una larga tradición de películas con niño que va descubriendo el mundo de los adultos. A la hora de enfrentarse a Verano 1993 a uno se le viene a la cabeza inevitablemente El espíritu de la colmena o Secretos del corazón, con las que la película de Carla Simón comparte ciertas formas, siendo le exigencia del infantil la más destacable.

Verano 1993

Frida pasa el verano con una nueva familia. Iremos descubriendo que Esteve (David Verdaguer) es su tío, hermano de su madre. Por la casa de verano pasan sus abuelos, pero solo de vez en cuando. Y así, paso a paso, entraremos en el mismo mundo que Frida va destapando con lentitud, sin entender mucho de lo que pasa a su alrededor. Pasan los días de verano donde Frida junto a sus tíos y su prima irá dando significado a algunos enigmas de su vida.

El misterio es una de las claves de la obra de Carla Simón: sabemos que los padres de Frida han muerto, pero sin estridencias sino a base de pequeños comentarios, gestos y miradas se irá desvelando las circunstancias y las relaciones que enfrentaban a los diferentes personajes. Otra de las claves es el uso de los objetos: en Verano 1993 unos vestidos, una fruta, una lámpara, una tirita, un helado, una lechuga o un peine se convierten en algo, en motivo de conflicto, de dibujo de una personalidad o de símbolo de un estado de ánimo. Todo ello con la sutileza de lo verdadero, donde no hace falta insistir ni verbalizar porque la claridad expositiva de Simón es tal que no necesitamos que ningún personaje nos diga qué está pasando.

Verano 1993 es una película que se siente salida de las entrañas de la memoria en un tiempo en que los niños no son buenos ni malos sino simplemente niños. Frida se comporta mal, incluso con cierta maldad por momentos. Pero la inocencia, el no comprender la dura realidad, a pesar de que la conozca, le exime de culpa. Toda esta complejidad es captada con soberbia naturalidad por la cámara de Carla Simón, sin atisbo de dramatismo ni pretenciosidad. Como si todo el cine fuese así. Como si fuese tan fácil captar el momento de vida.

[amazon_link asins=’B075RKY3RZ,B00J6V1RQK,B000JMKA0E’ template=’ProductCarousel’ store=’cinenser-21′ marketplace=’ES’ link_id=’da01af31-cd15-11e7-9000-05737c350e99′]

4 comments

Deja un comentario

You May Also Like

Festival de Málaga 2020: «A media voz» y «Mirador»

Un tono íntimo inundó la Sección Oficial de Largometrajes Documentales del Festival de Málaga con la proyección de A media voz y Mirador. Ambos títulos utilizan diversas técnicas para indagar…
Ver entrada

«Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles» de Chantal Akerman

Las redes sociales han ardido en este comienzo de noviembre por la publicación de la revista Sight & Sound, editada por el Britsh Film Instiute, de las cien mejores películas…
Ver entrada

Josee, el tigre y los peces, la complejidad de la representación

Uno de los recuerdos audiovisuales más poderosos de mi infancia es de un episodio de Oliver y Benji (lo que ahora, en esta ola de globalización, se hace llamar Captain…
Ver entrada