Festival de Málaga 2017: NO SÉ DECIR ADIÓS, madurez debutante

Cuando parece que hay temas que ya se encuentran más que trillados es de agradecer la existencia de películas como No sé decir adiós que son capaces de volar por encima y aportar formas novedosas. La opera prima de Lino Escalera narra el conflicto entre dos hermanas ante la enfermedad de su padre: Carla (Nathalie Poza) vive en Barcelona, su hermana (Lola Dueñas) se quedó en el pueblo y el padre de ambas (Juan Diego) es diagnosticado de cáncer. Ambas tendrán que lidiar con la enfermedad y sus propios problemas vitales.

No sé decir adiós

No sé decir adiós muestra una madurez por parte de Lino Escalera, su director, como no es habitual en nuestro cine. La puesta en escena, en apariencia sencilla, trufa de detalles la historia llenando de matices las brillantes interpretaciones, sobre todo la de Nathalie Poza, seria candidata a la Biznaga de Plata.

La muerte y la responsabilidad ante la misma puede ser un tema que dé lugar a aspavientos y situaciones lacrimógenas pero No sé decir adiós decide dar un paso atrás y adoptar un mirada respetuosa con los personajes. Este distanciamiento puede dar lugar a una sensación de cierta frialdad pero que no es más que un posicionamiento ante un realismo austero. Además, existe una inteligentísima construcción de personajes atenta a miradas y gestos hasta en los personajes más secundarios.

Pero como comentábamos anteriormente, es quien se lleva la palma en un complejo personaje con el que viajamos a unos terrenos de angustia perfectamente reconocibles. Carla es una triunfadora a la que le falta todo menos una posición laboral estimable: la droga, el alcohol y el son los catalizadores que hacen de la vida de Carla un bucle donde la enfermedad de su padre añade la gota que colma el vaso. Fielmente escudados por Dueñas y Diego, Poza huye de exageraciones gestuales aportando una humanidad dolorosa que parte del guión, pasa por la dirección de Escalera y acaba en una actriz en estado de gracia.

No sé decir adiós habla en voz baja de temas trascendentes pero con una confianza impropia de un debutante. Habrá que seguirle la pista a Lino Escalera, lo de ya lo sabíamos hace tiempo.

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