Fantasy Island, el verdadero terror es terminar de verla

Hay películas que nos fascinan por cómo se hicieron ciertas partes. La escena del espejo de Contact, la vuelta loca de 2 policías rebeldes 2, el plano secuencia de 1917De Fantasy Island me fascina todo, pero por el motivo que no debería. Es alucinante ver una obra en la que cada una de las decisiones que se toman, desde el casting hasta la resolución final, es la peor posible. 

Fantasy Island

Claro: terror blandito de nuevo cuño en una película que nadie entiende por qué ha llegado a estrenarse. Solo podía ser obra de Blumhouse, la productora que empezó haciendo un poco de todo (sacó adelante Rompedientes, con The Rock haciendo del Hada de los Dientes) y acabó especializándose en el terror del siglo XXI, con notables excepciones a la regla como Infiltrado en el KKKlan o la maravillosa (e ignorada) Upgrade. Y ojo, que lo ha hecho muy bien: ahí están La purga, Sinister, Insidious, Paranormal Activity o mi favorita, Feliz día de tu muerte. El problema es que de un tiempo a esta parte, y ante la necesidad de sacar cuantas más películas mejor, Blumhouse acepta casi todo lo que se le pone por delante con la intención de estrenar, como poco, un film de terror al mes y satisfacer a cines y plataformas de streaming. A veces sale bien y lanzan Cam o Halloween, y a veces sale… Fantasy Island.

Pero dejad que empiece por el principio. Fantasy Island, a finales de los 70 e inicios de los 80, fue una serie de televisión de 152 episodios protagonizada por Ricardo Montalbán, en la que dirigía una isla que era capaz de conceder cualquier deseo a los potenciales clientes de la misma. La idea fue presentada por Aaron Spelling como una broma a ABC después de que rechazaran todos sus proyectos. 43 años después del estreno de su primer episodio (bueno, TV movie), sigue sonando a broma de mal gusto. Pero claro, donde la original era un drama episódico, aquí da un giro al terror más catastrófico. Podría ser un ejercicio de estilo interesante, pero ni siquiera lo intenta.

Cinco personajes unidimensionales (no lo digo yo, en un momento uno de ellos afirma “Sí, soy bidimensional”) ganan a un concurso para ir a Fantasy Island, un lugar donde podrán vivir las fantasías más oscuras de su imaginación. Una pareja de hermanastros decide “tenerlo todo”, que es sinónimo de, por lo visto, vivir una fiesta con piscina y gente guapa (hablando de poca imaginación). Otra chica quiere enmendar el peor error de su vida: rechazar la petición de matrimonio de su novio cinco años antes. Otro chico quiere ser militar. Finalmente, otra chavala quiere vengarse de la abusona que le hizo bullying años antes. 

Fantasy Island

A partir de este argumento simplón (te avisan ocho veces en el primer acto de que las fantasías pueden no ser lo que uno espera, oh, vaya, qué ocurrirá en esta película de terror), Fantasy Island toma las decisiones más extrañas posibles, entrando en un juego de giros de guión absurdos que intentando causar shock lo que causan es incomodidad e irrelevancia. Al final, el pase de prensa era una fiesta, con los periodistas riéndose a carcajada limpia del camino que la película estaba decidiendo tomar. No quiero entrar en terreno spoilers pero, de verdad, todo lo que se puede hacer mal está hecho incluso peor. No es ni una parodia de sí misma: es, simplemente, el trabajo mal hecho de personas que no deberían estar haciendo cine.

Hay un tema en la película que podría considerarse de denuncia social (el bullying). Lo que hace con él es mezquino, rastrero e ignorante. Es casi como si quisiera decir un “Bueno, a ver, sí, el bullying es malo, pero a ver si lo vamos superando ya, eh”. De hecho, ese es el mensaje que se nos lanza: muy mal el bullying pero no te fíes de la gente que lo ha sufrido, que está tarumba. Sin embargo, los que acosan pueden cambiar y hay que tener compasión de ellos. La película trata de que nos pongamos a favor de la acosadora y en contra de la acosada de una manera absolutamente imposible e implausible, demostrando una desconexión con la realidad que asusta.

Si al menos el resto de las tramas tuvieran momentos de emoción o escenas de acción decentes aún tendrían su aquel. Pero no: unas fantasías duran más que otras, cada una tiene diferentes reglas según le viene bien a la película (aquí puedes cambiar el pasado, aquí no, aquí solo si te quedas en la isla), los enemigos viven o mueren según lo que le apetezca a la trama y los personajes son meras carcasas intercambiables que dicen las líneas del horrendo (de verdad, horrendo) guión. Son personajes marcados por un solo rasgo que ni siquiera logran mantener durante sus casi dos horas. 

Fantasy Island

Nada de lo que diga os puede preparar para el desastre, el desbarajuste y el caos que es Fantasy Island. Las tramas se desconectan e interconectan cuando quieren, el poder de la isla es absurdo, parece rodada en un descampado, todos los personajes son moralmente asquerosos (¡pero la propia película no es consciente de ello!) y el giro final parece escrito a las cuatro de la mañana del día anterior al rodaje y enviado en un mail con el asunto “A ver si os vale”. Y claro que vale. Aquí no se tira nada.

Tres personas, tres, escribieron este desastre: Jillian Jacobs, Chris Roach y el propio director, Jeff Wadlow. El trío perpetró la horrorosa Verdad o reto, también de la sección de saldos de Blumhouse, y han decidido repetir a pesar de su evidente falta de talento. Al menos los dos primeros pueden presumir de haber trabajado en Big Brother y el director ha engañado a diferentes personas para esparcir su mal. También está detrás de Kick Ass 2, Memorias de un asesino internacional o Cry wolf, y ahora prepara la adaptación del cómic de Image Danger Girl. Por favor, que le detengan antes de que consiga terminarla, por el bien de todos. O por lo menos que le den un sitio donde grabar que no parezca el patio de detrás de su casa y la cueva de su pueblo.

La elección de casting de Fantasy Island no puede ser más pantagruélica. Al mando, Michael Peña, el divertidísimo Luis de Ant-Man que aquí pone caras muy serias totalmente desconectado de su personaje y de lo que está pasando a su alrededor. A su alrededor, actores de medio pelo como Jimmy O. Yang (Jian Yang en Silicon Valley, aquí haciendo de un improbable bro), Maggie Q (que fue Nikita en la serie homónima en 2010 y desde entonces ha dado tumbos por Hollywood), Lucy Hale (que también protagonizaba Verdad o reto, ¿qué les pasa a todos con esa película?) o Ryan Hansen (viejo conocido del director). Todos juntos forman un equipo imposible de creerse, ridículo y sin carisma. Los vengadores pochísimos.

Fantasy Island

Efectos especiales dignos de las películas originales de SyFy, un guión desatinadísimo, unas actuaciones sin ganas, una dirección que no sabe dónde colocar la cámara para que se entienda, un montaje que se ha dejado veinte minutos de más… No me extraña que Fantasy Island se haya estrenado de tapadillo, porque no merece nada más. Ha costado 7 millones de dólares y luce como si la hubiéramos rodado cualquiera de nosotros en un verano tonto. La típica cosa que hiciste de adolescente y ahora te da vergüenza ver. Fantasy Island no merece nada más que el desprecio a una de las peores películas de terror de los últimos diez años.

Y tiene mérito.

Fantasy Island (Jeff Wadlow, 2020) ⭐️

Fantasy Island (2020) Adventure, Comedy, Horror | 1h 50min | 14 February 2020 (USA) 5.4
Director: Jeff WadlowWriters: Jillian Jacobs, Christopher RoachStars: Lucy Hale, Maggie Q, Portia DoubledaySummary: The enigmatic Mr. Roarke makes the secret dreams of his lucky guests come true at a luxurious but remote tropical resort. But when the fantasies turn into nightmares, the guests have to solve the island's mystery in order to escape with their lives.

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