El Origen del Planeta de los Simios, el tuerto en el planeta de los ciegos

“Éxito sorpresa”. “Todo un triunfo”. “De lo mejor del año”. “La película que hay que ver”. Estos son algunos de los comentarios que ha venido provocando El Origen del Planeta de los Simios. Es cierto que es una película de la que nadie esperaba demasiado. Ni en taquilla ni en calidad. Por eso quizá la sorpresa es mayor. Número Uno en medio mundo y resulta que no es un truño. Pero vamos, tampoco es para decir que es la salvación del Cine.

El Origen del Planeta de los Simios es una película muy digna, nada que ver con la cosa aquella infumable que hizo un extraterrestre que invadió de forma temporal el cuerpo de Tim Burton. Contar el origen de toda la historia del planeta de los simios no es mala idea y tal y como está planteada da pie a que la cosa continúe a modo de saga. Cogemos a un par de actores reconocibles pero no demasiado caros (Franco, Lightgow), buscamos un director novato pero eficiente, le damos un guión de manual y echamos el resto en el tema de los efectos especiales que es donde queremos dejar a la gente con la boca abierta. Todo muy limpio y aséptico, que parezca que estamos contando una historia muy importante pero sin pasarse mucho que esto es un blockbuster veraniego.

Obviamente lo más destacable de El Origen del Planeta de los Simios son sus protagonistas: los simios. La perfección técnica es abrumadora y el trabajo de Andy Serkis como el simio Cesar realmente encomiable. Aun así, se nota que es una película barata. Cien minutos de cháchara (construcción de personajes lo llamarán sus autores) y veinte minutos de gran espectáculo. Habrá que esperar a la segunda parte para ver más pirotecnia.

Que conste que no tengo nada en contra. Esto es como una Coca Cola: una fórmula eficiente, refrescante, ideal para el verano. Pero que no me vendan la moto de que esto es La Gran Película Que Estábamos EsperandoEl Origen del Planeta de los Simios contiene tal cantidad de clichés y tópicos que desde el minuto uno sabes lo que va a pasar: está el científico bienintencionado al que le sale el tiro por la culata, el ejecutivo que sólo piensa en la pasta, la novia coherente que se ve venir el percal y el pobre experimento que es a la vez causa y efecto de toda la historia. Lo mismo desde Prometeo hasta Frankenstein. Todo servido con cierta clase y con un mínimo de dos dedos de frente para que no nos sintamos insultados.

En conclusión, El Origen del Planeta de los Simios no es mal cine. Lo triste es que es de lo mejorcito que podemos encontrar en la cartelera si nos centramos en el cine de Hollywood. Y por eso parece más de lo que es. ¿Es suficiente?