El día del espectador: “Hook” (1991) de Steven Spielberg

No como palomitas en el cine. Es una de esas cosas en las que no he tenido interés nunca, y mucho menos los nachos o pizza que ahora intentan vender; no es un alarde de personalidad, ni una creencia de que uno es mejor por comer algo, simplemente es que no lo soporto. 

Dentro cabecera, una cámara rápida rebobinando hacia 1992, a las puertas de una sala de cine que ya no existe y donde mi cara quedó aplastada contra el cristal de la entrada.

Las camisetas de propaganda 100% algodón de Fruit and Loom copaban muchos armarios y la necesidad de cortar unos vaqueros largos para convertirlos en cortos parecía una buena opción para la moda de la época. Un tiempo dónde el chándal era pura fantasía, un adelanto a la época del trap que estamos viviendo actualmente.

La maquinaria empezó a trabajar y poco antes del estreno ya podías ver que la nueva película de moda entre los chavales iba a ser Hook

Hook (El capitán Garfio), Steven Spielberg (1991)

Cromos en Bollycaos, carteles en las paradas del autobús y muchas imágenes en revistas de la época, dónde Tele Indiscreta y TP reinaban con mano de hierro en el mundo de la información sobre televisión impresa. De allí fue donde cogí el póster central de la película, lo calqué y le añadí una piernas muy cortas que acababan en lo alto de un monopatín, dónde plagio y falta de proporciones se daban la mano, allí nació mi estrella.

Tal era mi pasión por Peter Pan –una pasión desmedida que seguramente durase hasta el estreno de la siguiente película de moda- que todo lo que no fuese ver a Robin Williams con mallas verdes me parecía una ofensa a la leyenda y profundidad que escondía la historia del señor mayor que dejó de luchar contra piratas.

Se ve que sin saber apenas leer, ya entendía a la perfección la pureza de las palabras de un autor literario del que no sabía nada hasta que lo interpretó Johnny Depp.

Pero en aquel momento aquello era mi vida.

El traslado de las aventuras de un Peter Pan pureta a la pantalla, supuso un bache en la carrera de Spielberg, demasiado ocupado en contar billetes y pensar en los próximos estrenos que lo pondrían de nuevo en el candelero. 

Hook (El capitán Garfio), Steven Spielberg (1991)

Peter Baning es adulto, un lobo de Wall Street con un móvil más grande que la hipoteca de un castillo y con un sentido de lo que significa ser un hombre más cercano a un cliché que a la realidad, pero claro, el bueno de Steven siempre con sus traumas paterno-filiares. Pero a Peter un día le roban los niños y viene un hada a llevárselo al País de Nunca Jamás, para descubrir que él es Peter Pan en realidad, que toda su vida ha sido una farsa porque un día decidió enamorarse y no estar de juerga con su grupo de amigos.

Con este argumento resumido y oportunista, Peter se convertirá en Pan, salvará a sus hijos, vencerá al Capitán Garfio, recuperando su felicidad y la de los suyos.

Aquello era el viaje perfecto para un niño que descubrió que la música podía funcionar de manera taladrante y quedarse para siempre en tu memoria, a la par que servía para acompañar el garfio de un pirata  hasta el muñón de su dueño.

Hook (El capitán Garfio), Steven Spielberg (1991)

El visionado de Hook en una sala de cine abarrotada hasta la primera fila, también supuso el descubrimiento particular de mi obsesión con los ruidos en las salas, haciendo el atronador crujido del masticar palomitas de todos los presentes, me impidiese comprender a la perfección cómo unos niños juegan a tirarse comida imaginaria.

Hook se transformó en una de esas películas de mi días mozos que siempre recordaré con mucho cariño aunque las leyendas urbanas de la época dijeran que su visionado hacía que los niños se quisieran tirar por la ventana como hizo el amigo del conocido de un vecino.

Hook (El capitán Garfio), Steven Spielberg (1991)