El club de los buenos infieles, solo para hombres

No es el mejor momento para el cine hecho solo por y para los hombres. El club de los buenos infieles lo parece sobretodo porque si uno repasa la ficha artística no aparece ningún nombre ni apellido de mujer. Eso puede ser un problema, Houston porque restringe mucho el tipo de público que puede asomarse a las salas donde la proyecten este miércoles y de ese día en adelante. La ola que nos invade y que tiene en Wonder Woman a una de sus abanderadas ¡celebro esta película y a su directora que volvió a hacer que confiara en el universo DC de Warner! quizás salte a degüello sobre un título que aparta de un manotazo a la feminidad más poderosa, de escudo y espada.

El club de los buenos infieles

El catalán Lluis Segura tomó nota de pasadas películas en donde un grupo numeroso de maduros trabajadores se iban de juerga a ciudades con encanto o encantadoras y se perdían en fiestas celebradas en garitos de dudosa conveniencia a sus deseos. Nuestros protagonistas conocen una frase que se ha hecho realidad en su vida convirtiéndolos en hombres insatisfechos sexualmente en su matrimonio ¡Aquí no hay nada de leyendas urbanas! Cuando se casaron la cagaron ¡o eso creen ellos! Siguen queriendo a sus esposas pero entienden que han perdido un montón de cosas y una libertad de la que antes disfrutaban estando solteros. Los días de ligoteo se han acabado, las noches de juerga y diversión sin límites donde el alcohol y las drogas campaban a sus anchas son ya ecos del pasado que pretenden volver a revivir fundando un club para buenos infieles. Antes de eso deben pasar varias pruebas y escoger con tino a los integrantes del mismo, pues no vale cualquiera. Para ayudarlos en las diferentes materias, muy profesionales todas ellas aunque sin título, han elegido a un cualificado profesor y maestro de la seducción que les enseñará todas las técnicas que él conoce. Estos cuatro amigos de la infancia además tienen junto a ellos hasta un psicólogo por si algo sale mal y un primo inmaduro y virgen como gran promesa.

Estos nuevos jugadores amateurs de Días de fútbol, no disputan partidos cada fin de semana ni quieren escaparse lejos de un barrio que los asfixia sino que juegan fuera de casa en todo tipo de discotecas u hoteles concertados donde pueden poner en práctica todo lo entrenado durante la semana. Los adversarios no son otros equipos de hombres como ellos sino diferentes mujeres con las que tienen affairs que nunca conducen a nada y que carecen de toda importancia dentro del film. Los protagonistas de El club de los buenos infieles no necesitan carta blanca o permiso, ellos mienten a su entorno para no ser criticados o para que su vida no vuelva a ser penosa y parece que funciona ¡al principio al menos! La infidelidad es un negocio del que llegarán a lucrarse en el futuro. En todas las cenas del club, en todos los viajes en furgoneta o autobús, las canciones a capella, las conversaciones y chistes pecan de un machismo leve o moderado, un humor que puede entender todo el mundo y cualquier género pero que tiene más gracia cuando se escucha con una copa de más o un chupito de Pacharán u orujo de hierbas.

Siempre nos hemos preguntado que demonios se contarán las mujeres en el baño que se tiran horas en él, lo de las colas kilométricas es otro cantar y a ellas seguro que les interesará saber de que conversamos en una cena solo de hombres. Pues con El club de los buenos infieles van a poder ver y descubrir cual de grande es el ridículo que hacen los treintañeros o cuarentones en las discotecas o after hours de moda, cual es la manera tan exagerada y arrítmica que tienen muchos de bailar en la pista o cuanto dura una resaca y sus consecuencias, por ejemplo un riego accidental en el buffet del desayuno justo teniendo como testigos a varios no vampiros con gafas de sol cerca de él.

El club de los buenos infieles-2

El reparto mezcla caras conocidas, como el profesor Amor que ya vimos en Toc Toc, el interesante y capaz Adrián Lastra, el primo pequeño del de Zumosol, el conocido y últimamente desaparecido Jordi Vilches, el maduro y retro Fele Martínez o el gimnasta televisivo y nuevo bebedor de Gin tonics, el rellenito Juanma Cifuentes, con otros más desconocidos como Hovik Keuchkerian o Albert Rivalta que recuerda al personaje del hermano de Tom Hanks en la ochentera Despedida de soltero.

A través de diferentes falsas entrevistas Lluís Segura nos da a conocer toda la historia tratando de darle verosimilitud a la misma pero no cuela. Hay muchas cosas que seguramente podrían pasar pero otras que son demasiado enrevesadas. Esa es la pena que estas últimas son pocas y cobardes y a las otras ya las conozco demasiado porque las he vivido o visto en otros largometrajes de la misma pinta. Es por eso que quizás se me hace algo pobretona la propuesta de El club de los buenos infieles y repetitivas casi todas las aventuras de estos Indiana Jones en busca del sexo perdido.