Cuando yo no esté, échame de menos

Con un retraso de dos años respecto a su estreno en Reino Unido, llega a nuestra cartelera Cuando yo no esté, dirigida por Niall Johnson y protagonizada por Emilia Fox y Rafe Spall. Probablemente no te resulten familiares ninguno de estos nombres excepto quizás el último, quien ha participado en films como La vida de Pi y Jurassic World: El reino caído. Su perfil bajo en esta era de la información (donde todo se ve y se sabe al instante) unido a la nula promoción de la película, la sentencian a pasar desapercibida incluso para los más cinéfilos.

Cuando yo no esté

Quizás ninguna de ésas sea la causa real de la indiferencia que va a sufrir Cuando yo no esté y lo que realmente pasa desapercibido es, tristemente, el tema que trata: el cáncer. Hablamos de una enfermedad de la que hasta hace poco era tabú hablar y que, a día de hoy, en ocasiones todavía parece que es un estigma sufrirla.

Sin grandes pretensiones, Cuando yo no esté nos sumerge de lleno en el drama de Singe, padre de familia que afronta la pérdida de su esposa Kate por culpa de un cáncer, considerada como la enfermedad del siglo XXI. No hay grandes revelaciones ni sorpresas. Sabemos que no nos espera un final feliz pero es que… ¿existe acaso un final que pueda ser feliz? ¿O la felicidad es todo el camino que recorremos hasta esa última parada que es la muerte? Ése es el mensaje que la protagonista le quiere dar a los suyos: disfrutad de la vida hasta vuestro propio final aunque yo no esté con vosotros.

Espera un momento, todo esto me suena mucho ¿no estás hablando de Mi vida sin mí, de Isabel Coixet?
Pues no, y no será por las muchas similitudes entre ambas; pero las comparaciones son odiosas y más aún cuando te relacionan con una obra de primer orden que es difícil de igualar. Eso sí, debido a ello es inevitable que Cuando yo no esté resulte poco original y huela a perfume usado; sin que por ello deje de merecer la pena su visionado.

Alternando presente y pasado, el director intenta que empaticemos y nos emocionemos con una historia de amor que perdurará incluso más allá de la muerte. Lo consigue, aunque para ello edulcore el relato un poco más de lo necesario, asistido por una banda sonora que se apoya puntualmente en canciones muy lacrimógenas que no casan del todo con la película.

Cuando yo no esté

La historia de Kate es la de millones de personas que luchan por superar el mayor reto al que un ser humano se puede enfrentar. Ya es emocionante de por sí y no hay necesidad de sobrecargarla con frases, momentos o música que busquen el llanto. Por ejemplo, la escena en la que Emilia Fox habla directamente a cámara enumerando las cosas que desea que su familia haga en su ausencia es sencilla, efectiva y apabullante. Menos es más.

No quiere decir que una historia como ésta no se pueda contar con brío y resulte atrayente. Emilia Fox y Rafe Spall ayudan a que esto sea posible sin la ayuda de los personajes secundarios como los abuelos o la mejor amiga de Kate, quienes parece que van a aportar más de lo que finalmente acaban haciendo. Eso sí, llegado el desenlace el mensaje acaba diluyéndose un poco y dejando la sensación de que han faltado cosas que contar, que algo ha quedado inconcluso. Pero puede que no sea accidental y Cuando yo no esté refleje la vida como lo que es, una experiencia inacabada llena de dudas y temas que nunca llegaremos a cerrar. Así que haz que esa experiencia merezca la pena.