Cuando dejes de quererme, un crimen que busca respuestas

El cine vasco vive una época de gran bonanza. Si hace pocos días Handia sorprendía a todos ganando 10 premios Goya, ahora se presenta en cartelera esta Cuando dejes de quererme, un film policíaco sobre un crimen sin resolver en el País Vasco. Igor Legarreta ha contado con el hombre de moda Eneko Sagardoy y otros actores y actrices españoles y argentinos en esta coproducción que pretende sorprender al espectador con grandes momentos de suspense, otros cómicos que rebajan la tensión acumulada y dramáticos con una posible relación romántica entre un agente de seguros, Miki Esparbé y Laura,una argentina que regresa a España después de muchos años. Fredo, su padre no biológico estará al lado de ambos como ayudante improvisado y sin experiencia, como se dice en el film, la Sra. Fletcher versión Los tres Sudamericanos.

Cuando dejes de quererme

La familia Careaga no va a ser fácil de manejar, la monja Encarna es la única que parece querer colaborar en la investigación ¡preciosas vistas las del monasterio carmelita! Sus tíos Antonio y Sebastián son menos receptivos y más esquivos. Tampoco el comisario que la recibe quien sigue le informa que el crimen ya ha prescrito. A medida que la investigación avanza, los sospechosos se acumulan y las pistas no revelan datos concluyentes. Solamente está claro que el asesinado Félix Careaga no abandonó a su mujer e hija y que la Euskadi de los años sesenta era un caldo de cultivo de organizaciones opuestas a la dictadura franquista como la conocida banda terrorista ETA. Un clima de terror, sospechas y traiciones que en ocasiones el director vasco recoge a través de flashbacks. Laura aprenderá que no siempre lo que nos han contado puede ser verdadero, las apariencias engañan. Su odiado padre maldecido en mil ocasiones por su huida ahora es un inocente hombre asesinado que murió en el bosque con un tiro en la cabeza. Los fallecidos hablan en boca de los vivos, aunque sea muchos años después. La voz de la verdad se levanta de la tumba para descubrir secretos que estaban enterrados bajo tierra.

Cuando dejes de quererme no es una película en donde la acción sea protagonista, importando más las diferentes conversaciones que puedan poner en jaque al asesino o asesinos de Félix. La pausa es muy necesaria y el humor que apunta Fredo recuerda que el director bilbaíno fue integrante de la segunda unidad de Zipi y Zape y la isla del capitán, un film de aventuras cómicas. Luces y sombras, como la vida de Laura, como los interiores con los que nos amenaza, algunos oscuros, como los del claustro gótico de San Miguel Arcángel de Oñate y otros iluminados de una estación de tren, exteriores apagados y fríos de valles, bosques y montañas del norte deshabitados o luminosos de la ciudad de Buenos Aires, allá en Argentina.

Cuando dejes de quererme

Siete años se han tardado en sacar el proyecto a la luz, al final parece que ha dado sus frutos porque todo está estudiado y repasado. En ningún momento nos da la impresión de que se trate de una ópera prima de un director sino de un largometraje serio con muy poquitos debe mejorar. Las interpretaciones son sinceras y naturales, alejadas de cualquier atisbo de artificio. Solo con las miradas llegamos a creernos la relación paterno filial de Laura con Fredo o romántica de la misma con Egoskue. La lluvia que cae acompañan en su tristeza a la joven que llora consolada por su padrastro, el color rojo brillante de su abrigo la marca como una mártir que busca respuestas a sus preguntas, las risas de Fredo potencian la fuerza del chiste, algunos planos picados de la cámara permiten introducirnos en algunos lugares escondidos, como el lugar donde enterraron los huesos de Félix.

Tras La niebla y la doncella, en La Gomera, ahora nos toca viajar al País Vasco con Cuando dejes de quererme. Dos crímenes que buscan a un asesino, con la política y los cuerpos de seguridad del Estado merodeando, como por ejemplo la Guardia Civil. Dos casos que vuelven a abrirse y que no se cerrarán hasta dar con el culpable, demasiadas coincidencias en un cine español que juega a lo mismo y que parece que está gustando ¡La guerra civil parece que ya no interesa tanto!