After Earth, la tristeza de llamarse Shyamalan

Todos nos llenamos de ilusión y alborozo cuando saltó la noticia de que la próxima película de M. Night Shyamalan estaría protagonizada por Will Smith, dos tipos que nos caen bastante bien por aquí. Nada nos hacía presagiar en esos primeros momentos que, no es que el director hindú hubiese fichado al antiguo rapero y a su hijo, sino que el fichaje era a la inversa: así, uno de los directores más personales del Hollywood actual aceptaba por primera vez un encargo.

Que un director haga una película de encargo no tiene por qué ser malo. Ahí tenemos el caso reciente de Gus Van Sant y su magnífica Tierra prometida que surge de la cabeza de Matt Damon, su protagonista. Pero, por desgracia, este no es el caso. Que toda la familia Smith esté metida en el ajo no tiene que ser fácil: me imagino las reuniones del pobre M. Night con Will Smith, su señora y su cuñado, los tres productores de la película, mirándolo con cara de “te hemos salvado la vida después del desastre que fue tu última película”. Lo que no sabía ninguno es que After Earth terminaría siendo un desastre aún mayor, suponiendo el primer traspiés de Smith en años y hundiendo la carrera de Shyamalan aun más si cabía.

Por decirlo rápido After Earth consigue que Airbender: El Último Guerrero parezca hasta una película tolerable y entretenida. Si lo más alarmante de la pasada película de Shyamalan era su falta de personalidad y garra, con esta consigue que hasta alguien tan carismático como Will Smith resulte insoportable. En poco ayuda el personaje y la caracterización de éste que consiste en comportarse como un tirano y en estar hinchado de anabolizantes, respectivamente.

Poco podríamos imaginar que un director de sobrado talento para la creación de atmósferas y la imagen nos entregase algo tan carente de alma como After Earth. Si no supiésemos que está dirigida por M. Night Shyamalan podríamos pensar que la película es obra de uno de los muchos directores de videoclips y publicidad que pululan por Hollywood y que seguro que a la familia Smith le hubiese salido hasta más barato. No hay en la película una sola idea original, ni visual ni argumental, y todo se basa en ver al niño de Smith intentando no morir atacado por algún bicho, cosa que sabemos a ciencia cierta que no sucederá, aunque muchos lo deseemos desde el primer minuto de metraje.

Crítica After Earth

After Earth, como bien decía nuestro aguacate favorito en el podcast que hemos dedicado al director, termina siendo una película a mayor gloria de Jaden Smith en un burdo intento de convertirlo en la estrella que nunca será. Y resulta muy triste ver cómo un padre usa su poder de manera obscena para que el resto de la humanidad trague con un pseudo-actor en una película. Pero más triste aun resulta ver como un director que parecía tener uno de los futuros más brillantes de Hollywood tira por la borda años de carrera, convirtiendo su en otro tiempo prestigioso nombre en el hazmerreír de la industria y de los aficionados al cine, agachando la cabeza ante la estrella de turno. Y hablamos del tipo que supo lidiar con nombres como Bruce Willis y Mel Gibson. La verdad es que ahora mismo no me gustaría llamarme M. Night Shyamalan. No lo debe estar pasando bien el pobre.