Civil War: Men in Black: International

Randy

Hoy me he comprado un Mikolápiz. Hacía años que no me compraba uno, y quizá por eso me ha sorprendido que ahora se llame Pirulo Mikolápiz y, en vez de vainilla, tenga por dentro helado de chocolate, dejando a un lado su parecido con un lápiz y perdiendo toda la gracia (quiero decir, ¿quién quiere un Frigopie si tiene forma de rodilla?). Pues incluso así, he disfrutado más del reboot del Mikolápiz que de Men In Black: International . Para discutir sobre ella tengo aquí al Mr. Hyde de mi Dr. Jekyll: Juanki, ¿a ti qué te ha parecido?

Men in Black: International

Juanki

Es la mejor película que he visto en mi vida. Qué te voy a decir. El cine se creó para esto, ¿sabes? Para soñar con universos que sólo son posibles a través de una gran pantalla. Para dejarte llevar por un huracán de sensaciones pop y reír, llorar, emocionarte y pasar un buen rato con unos personajes inolvidables rodados con una belleza apabullante. Men In Black: International es eso: puro regocijo cinematográfico, ambrosía fílmica, sublimidad en celuloide. 

Randy

¿En serio?

Juanki

No. Pero la segunda era peor. 

Randy

Hollywood, vale ya, ¿no? Creo que el público ha dejado bastante claro que lo de los reboots ha funcionado a medio gas en televisión, pero en cine está siendo una máquina de perder dinero. Quitando los remakes de Disney (incluso la megaempresa se ha dado cuenta de que no todos iban a colar y han abandonado La dama y el vagabundo al streaming de Disney +), casi ninguno ha triunfado: Hellboy, Tomb Raider, Ocean’s 8, The Predator… ¿De verdad merece la pena seguir apostando por franquicias ya olvidadas y enterradas que nadie quería reiniciar? Bueno, parece que sí, porque en este 2019 aún nos llegarán los reboots de La maldición, Shaft, Masters del Universo y Los ángeles de Charlie. ¿Realmente era necesario rebuscar en nuestra nostalgia más pocha y sacar también una nueva versión de Men in Black

Juanki

No creo que los reboots, en sí mismos, sean el problema. Siempre depende de quién los haga y cómo. Por cada Tomb Raider tenemos cosas como Batman Begins, Mad Max: Fury Road, Spider-Man: Homecoming, Casino Royale, Dredd, El orígen del planeta de los simios o My Little Pony: la magia de la amistad. Y mantengo que Hellboy, pese a no ser perfecta, sí se merecía mucho más amor del que se le dio. No hay nada de malo en retomar a personajes o franquicias del pasado, por muy sobado que parezca estar el material, pero sí hay que hacerlo con la intención de contar nuevas e interesantes historias. Dicho de otra manera, ¿para cuándo el reboot de Los Fruittis?

Randy

Pues están en ello.

Juanki

Me cago en mi puta vida. 

Men in Black: International

Randy

Men In Black International nos plantea, ya de entrada, una situación poco emocionante: si estamos hablando de una agencia que controla extraterrestres, planetas y galaxias, que también tenga una sede en Yakarta y otra en Dublín no nos va a impresionar demasiado. Pese a todo, la película hace todo lo posible para que las horas de rodaje en Londres, Nueva York, Italia y Marruecos no luzcan absolutamente nada bien. No hacía falta llevar un equipo de rodaje hasta Marrakech para grabar una calle que podrían haber apañado en cualquier estudio por menos dinero. Es un poco la esencia de la película: gastarse mucho presupuesto para aparentar haberse gastado muy poco. Los extraterrestres no sorprenden como hace veinte años (de hecho, tampoco hay tanta mejora y el CGI canta por soleares) y los efectos especiales más emocionantes (disparos, transformaciones y demás) los hemos visto antes y mejor. Ni siquiera tiene intenciones de sorprender: pasan cosas, eliminan el “sense of wonder” por completo y tira millas. Men In Black: International, visualmente, es una máquina que hace chorizos de calidad baja en el supermercado, de esos que compras porque tienes hambre y al final te arrepientes porque sabe a algo raro que no es chorizo. No sé si se entiende la metáfora. 

Juanki

Primero de todo: miénteme y dime que no pagarías un dinero muy serio por ver las desventuras del Men In Black: Murcia. Segundo: cualquier chorizo está rico si lo metes diez segundos al microondas. Con esto no quiero decir que la película quizá se disfrute mucho mejor acompañada de algún psicotrópico o cualquier otra droga recreativa, pero seguro que algo ayuda. Sí que es verdad que visualmente podría haber sido más interesante, sacándole más jugo a sus exteriores reales, pero peor habría sido vender todo un rollo “internacional” y luego acabar tirando de cromas roñosos como cualquier otra superproducción reciente. Puede que no haya nada que nos asombre especialmente, pero por lo menos tampoco nos horrorizará la vista como sí lo hacía la enorme cutrez que desprendía la Wakanda de Black Panther.

Randy

¡Ojalá fuera solo visualmente donde la película tropieza! El guión es un desastre. De hecho, si me dijeran que era solo un borrador, me lo creería: la historia es de estudiante de cine novato sin muchas ganas de hacer bien las cosas. Los giros se ven venir desde, literalmente, el principio. Para cuando un personaje dice “Puede que haya un topo en los Men in Black”, tú, como espectador, ya intuías diez minutos antes quién era el topo en cuestión. Los inteligentísimos personajes, agentes de élite, aún tardan una hora y pico más en dar con la solución al misterio. Esa sensación de ser más inteligente que la película da muchísima rabia. El guión quiere mostrarte que un personaje es malísimo tanto y tan descaradamente que sabes que, obviamente, él no va a ser el malo final. Y, como hay muy pocos secundarios, es obvio quién sobra en la ecuación. Un desastre absoluto sin redención. 

Juanki

Tengo que confesar que a mí casi me engañan. No es que tenga cinco años ni me haya dado un golpe muy fuerte en la cabeza ni nada por el estilo. Lo que pasa es que la cinta parece ser tan absurdamente predecible desde el minuto cero que me negué a pensar que fueran a tirar realmente por ahí. Era todo tan obvio que, por cojones, tenían que colarnos algún giro para dejarnos a todos con el ojete torcido. Al final nada de esto ocurrió, claro, así que lo único que se me quedó es el morro torcido. En todo caso, lo importante es que yo no vi venir lo que iba a pasar. No por el motivo que hubiera gustado a sus responsables, pero al final lo que cuenta es el hecho en sí.

Randy

Quiero hablar de los personajes, porque están escritos muy, muy, muy mal. H (ya sabéis que en los Men in Black se llaman solo letras, como en la RAE) es un tontaina despistado y juerguista al que no se le ve hacer nada bien durante la película pero que, por algún motivo, el guión se empeña en calificar como “el mejor agente”. Guau, desastre con patas a la que la chica nueva está salvando siempre el culo, no cabe duda de que sin ti no habría agencia. La chica nueva, M, no es que esté mucho mejor construida: es una chica novata que desde el principio, después de media hora en la agencia, ya está totalmente preparada para enfrentarse a invasiones, disparar y salvar a su compañero de sus tropezones y caídas. Es la manera de entender el feminismo de dos señores que no quieren molestar a Twitter: haciendo que la chica sea perfecta y desde el principio domine todas las artes, en vez de hacer lo que está pidiendo el feminismo. O sea, personajes reales, con sus fallos y sus equivocaciones, capaces de meter la pata hasta el fondo. La propia película se define cuando H pronuncia la siguiente (y vergonzante) frase: “Somos los hombres (mira a M, sonríe como diciendo “Jajá, ya lo tengo, me he pasado el feminismo”) Y MUJERES de negro”. Puf. Del resto de personajes me quedo con Peoncín, que tiene la personalidad de un aguacate y tiene tantas frases tediosas como graciosillas. Para ser el Jar-Jar de la película, ni tan mal.

Juanki

Mira, Randy. Por ahí no. Métete con el guión, la dirección, los personajes, los efectos. Lo que quieras. Pero a Peoncín no me lo toques. No me lo toques, porque te hundo el pecho seis veces. Voy a defender a Peoncín como defendí en su día a los Porg. Es más: no descarto tatuármelo en una nalga si se tercia. Sobre el tema del feminismo, creo que está mejor tratado de lo que parece. En muchas ocasiones, se ríe de los intentos mierderos que la gente hace por sobrecompensar vía paternalismo chachi años y años de ranciedad. Incluso lanza unos cuantos dardos internos hacia la franquicia en ese aspecto. Y al César lo que es del César: en Men in Black: International hay una mujer afroamericana liderando el reparto. Una Tessa Thompson que logra que no echemos de menos en ningún momento la presencia del carismático Will Smith. Ah, y tampoco creo que en Sony hayan tomado ninguna decisión con el objetivo de no molestar en Twitter, porque todo el mundo debería saber a estas alturas que eso es prácticamente imposible.

Randy

Quizá lo mejor de la película sean las actuaciones, pero sin pasarnos: son funcionales como mucho. Chris Hemsworth y Tessa Thompson tienen química ya desde Thor: Ragnarok (una pena, por cierto, no hacer ninguna referencia a aquello) y ambos cumplen sobradamente con sus papeles de tontuelo y listilla. Por su parte, dos superestrellas como Liam Neeson y Emma Thompson dicen sus líneas sin esforzarse demasiado y Kumail Nanjiani pone la voz a Peoncín, resultando tan estridente como –muy moderadamente– gracioso. Si esperabais ver un cameo de L y K os quedaréis con las ganas. Más allá de una breve referencia metida con calzador, este es un reboot con todas las de la ley.

Juanki

Barry Sonnenfeld dijo hace unos cuantos años que en Men in Black III intentó aprender de los errores de la segunda entrega y que una de las formas que tenía la franquicia de seguir evolucionando sin encasillarse y caer en el más de lo mismo era no depender de sus personajes principales. Nos quejamos de que en Star Wars, pese a tener un universo enorme, siempre se acabe tirando de las mismas cuatro caras conocidas; pero para una saga que precisamente hace lo contrario e intenta pasar página se lo echamos en cara. Y eso que tampoco es del todo así. Cierto, no tenemos cameos de L y K, pero sí breves intervenciones del perrete Frank y los gusanos para calmar nuestras ansias de fanservice.

Randy

Ya que hablas de él, me gustaría decir que Barry Sonnenfeld ha rechazado dirigir esta película porque está enfrascado en proyectos más interesantes, pero dado que lo último que dirigió fue Siete vidas, la película sobre un gato que hablaba con la voz de –glups– Kevin Spacey, puede que no sea así. En este caso, la labor (plana, planísima) de dirección ha recaído en F. Gary Gray, autor de videoclips de hip-hop y de películas mejores como The italian job o Straight outta Compton, que ojalá hubiera puesto en ella un poco del nervio que tenía en estas. Gary Gray hace un papel meramente testimonial: alguien tiene que dirigir esta película y poner su nombre, y le ha tocado a él. Podría haberla dirigido una máquina y ni la intencionalidad de los planos ni lo (poquísimo) arriesgado de su propuesta sería diferente. 

Juanki

Pues, si no me equivoco, Sonnenfeld ha estado bastante más ocupado sacándose de la chorra la maravillosa adaptación televisiva de Una serie de catastróficas desdichas en Netflix, donde no sólo ha ejercido como productor ejecutivo sino que también ha dirigido bastantes capítulos. F. Gary Gray no era una mala decisión para sustituirle, aunque tengo que confesar que mi película favorita suya es Fast and Furious 8. Habría agradecido un poco la desfachatez de aquella aquí, la verdad. Aun así, me parece muy curiosa y celebrable esta nueva tendencia de que a todos los directores que pasan por la saga de Toretto acaben llamándolos para rodar ciencia-ficción.

Men in Black: International

Randy

Al final, Men in Black: International es una película de aventurillas con bichos raros que alegrará a los que quieren apagar el cerebro en el cine durante las calurosas tardes de junio, pero que ni vive a la altura de la saga (no, Juanki, ni tan siquiera de la segunda parte), ni nos dejará con ganas de ver más sobre estos dos agentes con menos ganas de transgredir que un paso de Semana Santa. Entre toda esta decepción (y estoy hablando de la decepción por un reboot de Men in Black, tened en cuenta que no entré esperando Ciudadano Kane) me quedo con la aparición de cierto youtuber que funciona relativamente bien (supongo que el personaje cambiará en cada país) y con las gominolas que siempre ofrecen, muy simpáticos siempre, en la sala de prensa de Sony. Ojalá la película estuviera al nivel de una bolsa de gominolas. Ese es el nivel.

Juanki

Al haber ido yo al pase de Barcelona, lo único que me han ofrecido son los buenos días y un cameo del Rubius.

No me pagan lo suficiente. Me estoy haciendo viejo para esta mierda.

Randy

Para una quinta parte, propongo un Men In Black: Local que trate de extraterrestres en un pueblo de Palencia que se han acomodado tanto al modo de vida que no quieren volver a su planeta natal y se han cambiado el nombre de “Grifitix” a “Jacinto”. Más interesante ya sería.

Post escrito a cuatro manos y un cerebro por Juankiblog y Randy Meeks